Conde Roa se une a las críticas y dice que el Obradoiro no puede ser un campamento de okupas

redacción / la voz

ESPAÑA

Rouco Varela atribuye las protestas a problemas «en el alma» de los jóvenes

27 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque el eco mediático del movimiento de los indignados ha decaído tras la consulta electoral, las concentraciones siguen generando reacciones encontradas en el resto de la sociedad. Y cada día aumenta la indignación de quienes exigen al Gobierno que ponga fin a las acampadas.

Si en días anteriores habían sido la patronal y los hosteleros madrileños los que habían exigido que se pusiera punto y final a la concentración en la Puerta del Sol, la más numerosa, ayer fue la Confederación de Empresarios de Comercio Minorista, Autónomos y Servicios la que anunció movilizaciones de protesta si no se procede al desalojo de la plaza en el plazo máximo de una semana. De hecho, ayer ya hubo un conato de enfrentamiento cuando una persona intentó retirar algunos de los carteles reivindicativos de los concentrados. La policía tuvo que intervenir para evitar que hubiera altercados.

La tensión no se limita a la concentración de Madrid. En Santiago, quien será el próximo alcalde compostelano, el popular Gerardo Conde Roa, advirtió ayer que la plaza del Obradoiro «no está para ser un campamento okupa». Se trata, añadió, de una situación que se «tiene que acabar». Por ello, ha intentado ponerse en contacto con el delegado del Gobierno, Miguel Cortizo, pero no lo ha logrado.

Ayer se pronunció también sobre el movimiento el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco, quien señaló que los problemas de los jóvenes no solo tienen que ver con la situación política y económica, sino que «tienen que ver con lo más profundo, en su alma, su corazón; a lo mejor es ahí donde están los problemas más serios».