El pasado fin de semana se presentó en A Coruña la Unión de Asociaciones Españolas de Empresas de Seguridad que, según su presidente, Antonio Ávila Chuliá, aspira a ser voz única del sector ante la Administración. Ávila es valenciano y fundador de la firma de seguridad más antigua de España. Aunque figura inscrita en el registro del Ministerio del Interior con el número 5, las otras cuatro ya desaparecieron.
-¿Cómo está sobrellevando la seguridad la crisis actual?
-Este sector había crecido mucho, íbamos muy bien, crecíamos mucho todas las empresas. Ahora con la crisis está encogiendo, como todos los demás sectores de la economía.
-Pero las crisis generan inseguridad, y esta a su vez genera negocio para el sector?.
-Si uno tiene dinero lo puede gastar en seguridad, porque es un lujo añadido a lo que uno tiene. Cuando no se tiene lo suficiente para vivir, menos se puede pagar una alarma.
-¿Ya es homologable la legislación española en seguridad privada con la europea?
-Estamos asistiendo al final de una época y al nacimiento de otra. Acaban de salir unas órdenes ministeriales que cambiarán el tipo de negocio y que nos convertirán en el primer país de Europa con una normativa puntera, similar a la que en la actualidad solo tienen unos pocos países como Inglaterra.
-¿En qué se van a dejar sentir esos cambios?
-De entrada, va a haber mayor claridad en materia de sanciones. Las cuantías actuales asustan al sector, máxime en estos momentos de crisis en los que el mercado se está encogiendo. Estamos preocupados porque las actuales son muy altas.
-¿Un crecimiento desmesurado de la seguridad privada podría hacer que el sector acabase convertido en un ejército privado?
-Polonia tiene más que nosotros. Esto ya viene de la época de los romanos. Marco Antonio tenía una legión privada.
-¿Considera idónea la actual correlación de fuerzas?
-Nosotros tenemos que colaborar con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y, de alguna manera, llegar a ser sus ojos y sus manos.
-¿La obsesión de los neoliberales por adelgazar el Estado entraña el riesgo de que se inviertan los papeles y que la seguridad pública acabe siendo la herramienta complementaria de la seguridad privada?
-En las Fuerzas Armadas americanas ya tienen en el extranjero más soldados privados, es decir, mercenarios, que propios, pero los que mandan son los oficiales del Ejército norteamericano. En nuestro caso no podemos olvidar que nuestro trabajo está sometido a muchas inspecciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Todos nos complementamos. No creo que eso puede pasar ni dejen que pase.
-¿La creciente tendencia a externalizar servicios puede llegar incluso a las cárceles, como en otros países?
-Todo eso acabará cayendo por su propio peso. Un policía en materia de seguridad es como un cirujano. ¿Se puede tener a un médico cirujano haciendo tareas burocráticas o administrativas o labores de camillero, por ejemplo? Al final un país es una empresa.
-¿Cree que ocurrirá pronto?
-Sí, sí. Y los puestos militares también. Lo que cuesta formar un militar no se justifica teniéndolo de plantón en una garita.