La negativa ha sido notificada ayer en un auto en el que reconoce que Figueroa Fernández reúne todos los requisitos legales para obtener la semilibertad
20 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Ángel Carlos Figueroa Fernández, un etarra que cumple una condenada de 67 años en la prisión de Nanclares de Oca por terrorismo, depósito de armas, tenencia de explosivos y pertenencia a organización armada, que había sido propuesto por los responsables de la prisión para un permiso de 12 días por razones humanitarias ?padece una enfermedad grave? no saldrá a la calle. En el escrito remitido por el recluso a Instituciones Penitenciarias en el que renuncia a la violencia y pide perdón a las víctimas ?requisitos exigibles para obtener el permiso?, precisa que lo hace «por imperativo legal».
La negativa ha sido notificada ayer por José Luis Castro Antonio, juez central de Vigilancia Penitenciaria, en un auto en el que reconoce que Figueroa Fernández reúne todos los requisitos legales para obtener la semilibertad, ya que ha cumplido la mitad de la condena: disminución de su peligrosidad por el avance de su enfermedad, evolución favorable, tras períodos previos de inadaptación, apoyo familiar y antigüedad de los hechos delictivos.
No es suficiente
Pero el auto precisa que «estos requisitos tienen el carácter de mínimo necesario pero no suficiente, habida cuenta de que cuando concurren todos ellos le es posible a la junta de tratamiento proponerlos, y al juez de vigilancia, denegarlos». Castro Antonio entiende que la enfermedad no es motivo suficiente para dejar que pise la calle libremente Figueroa, ya que sigue figurando en los listados del colectivo de presos de la banda. Así lo acredita el hecho de que en su carta el recluso no renegase expresamente de ETA, aunque sí se comprometía, una vez libre de la vigilancia telemática, a «no utilizar las vías armadas o violentas» para defender sus ideas políticas.
El fiscal Carlos Bautista, que se opuso a la concesión del permiso, argumentaba que el uso de la apostilla «por imperativo legal» es un «fraude de ley» y solo demuestra «repugnancia por el ordenamiento constitucional».