Bono cerró las puertas e impidió votar a una docena de diputados que estaban en el pasillo
ESPAÑA
No se armó el belén, pero casi. Golpes en las puertas, gritos, abucheos e insultos prologaron en el Congreso la votación para prorrogar el estado de alarma. ¿El motivo? José Bono ordenó «cerrar las puertas» para proceder a la votación mientras seguía sonando por megafonía el tono musical que avisa a sus señorías de que deben dirigirse al hemiciclo para ejercer su derecho. Los ujieres cumplieron las órdenes y dieron, de manera literal, con las puertas en las narices a una docena de diputados, la mayoría del PP, que se encontraban ya en el pasillo del acceso.
Las protestas de los que se habían quedado fuera y de sus compañeros de filas subieron tanto de tono que el presidente del Congreso optó por tirar de reglamento. Leyó, con dificultad porque la bancada popular estaba en pie de guerra, el artículo 15 de la normativa de la Cámara baja que incide en la obligación de los diputados de asistir a las sesiones del pleno y a las comisiones a las que pertenezcan. Ante los silbidos de los diputados del PP, apostilló: «Si asistieran, no tendrían que llamar con golpes a las puertas».
«Es vergonzoso, acojonante, el timbre de llamada ha estado sonando cuatro minutos después de cerrar las puertas», comentó el popular Gustavo de Arístegui, uno de los afectados. «¡Bono dimisión, esta votación es nula!», exclamó otro de ellos, su correligionario Juan Manuel Albendea.