La vicepresidenta dice que aunque el Gobierno tiene un plan B, no será necesario utilizarlo.
-¿Cuántos de los manifestantes el 29-S eran socialistas?
-Yo creo que mucha gente, simpatizantes e incluso votantes.
-¿Y?
-El mensaje que les mandamos es que se les escucha. Tratamos de entender sus problemas y nos toca tomar decisiones difíciles, duras y necesarias para mantener nuestro sistema de bienestar social y de progreso.
-¿Y cree usted que a un parado eso le basta?
-No, probablemente, no. Tenemos que trabajar para que ese parado tenga una solución a su problema. Hay que dar tiempo al tiempo para que los ciudadanos tengan encauzados sus problemas, pero nunca van a ser las cosas como antes, porque ha habido un cambio y todos tenemos que trabajar de otra forma. Tenemos que crear las condiciones para que si en el futuro se produce una crisis, no se penalice con el empleo.
-¿Qué tiempo están dispuestos a dar a los sindicatos para volver a sentarse a una mesa después de la huelga general?
-Va a haber un nuevo titular en unas semanas en el área de Trabajo y a partir de ahí el diálogo se producirá con naturalidad.
-¿La llegada del nuevo ministro llevará aparejado algún cambio en el Gobierno?
-El presidente del Gobierno no tiene planteado nada más.
-La negociación será...
-El desarrollo de la reforma laboral, en la que hay temas muy importantes, como la negociación colectiva, los ERE, políticas activas de empleo y pensiones. También el cambio del modelo productivo, la Ley de Economía Sostenible, los temas de energía y los industriales.
-El FMI dijo esta semana que España debería tener un plan B, porque si no logra reducir el déficit en lo acordado los mercados no perdonarán.
-Todos los países, también España, tienen un plan B, pero aquí no va ser necesario aplicarlo porque las medidas que hemos puesto en marcha están funcionando ya. Volveremos a ocupar puestos importantes entre las principales economías del mundo.