El alto el fuego no rompe la unidad entre el PSOE y el PP ni la firmeza del Ejecutivo vasco contra la banda
Si ETA pretendía sembrar la división entre los partidos políticos con su ambigua declaración de cese de las acciones armadas, ha conseguido todo lo contrario. El Gobierno, el PP y el resto de partidos coincidieron ayer en advertir a la banda que ni la política antiterrorista se va a modificar en nada ni se va a resquebrajar la unidad sin fisuras ante el terrorismo que mantienen desde la ruptura del último proceso de paz.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó a puerta cerrada ante la ejecutiva del PSOE que nada va a cambiar por el comunicado de ETA, que consideró irrelevante, ya que lo único que puede modificar algo es el abandono definitivo de la violencia y la disolución de la banda.
«ETA para porque no puede más», aseguró ya en público el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se mostró convencido de que el alto el fuego es una estrategia la banda «para reconstituirse», por lo que el Gobierno «mantendrá intacta su política antiterrorista» sin modificar «ni un ápice, ni una coma». El Gobierno se esforzó ayer en dejar claro que la situación no tiene nada que ver con la del último alto el fuego. Rubalcaba afirmó que el término «tregua» ya no es válido porque fue la propia ETA «la que rompió ese marco, esa estrategia». Aseguró que el comunicado no solo es insuficiente para el Gobierno sino también para lo que «sectores de la izquierda aberzale venían preconizando que iba pasar».
Respecto a la pretensión de la izquierda aberzale de participar en las elecciones, Rubalcaba advirtió que «el Estado democrático tiene sus reglas», por lo que «Batasuna solo tiene dos opciones: o convence a ETA para que deje las armas o rompe con los terroristas».
Y si la política antiterrorista no va a cambiar en nada, tampoco lo hará la firmeza del Gobierno vasco contra la banda. «No nos sirve de nada», dijo sobre el mensaje de los terroristas el lendakari Patxi López, que advirtió igualmente a ETA de que nada va a cambiar y que la única decisión que deben adoptar es la de «entregar definitivamente las armas». Aseguró que esperaba «mucho más» y avisó por ello los terroristas de que «la pelota sigue estando en su tejado». Al igual que el Gobierno central, López trató de implicar a la izquierda aberzale en la demanda a ETA del abandono definitivo de las armas. Afirmó que la banda «ni siquiera da respuesta a lo que su propio entorno, junto con Eusko Alkartasuna, nos venía diciendo últimamente y esperaban».
El PNV habla de fracaso de ETA
El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, compareció también ayer y aseguró que tras su «prosa confusa» ETA esconde «su incapacidad para asumir su rotundo fracaso». Añadió que lo que lo que la sociedad vasca demanda a los terroristas es «el el cese total de su actividad», incluida la extorsión y la violencia callejera.
Y, en línea con el Gobierno, afirmó por último que la izquierda aberzale tiene la oportunidad de apostar por las vías exclusivamente políticas realizando «un pronunciamiento ante la banda».
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