Dispendio en una Cámara irrelevante

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID/LA VOZ.

ESPAÑA

El uso del catalán, el gallego, el vasco y el valenciano en los plenos y comisiones del cuestionado Senado supondría un coste de más de 1,3 millones el primer año

09 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Irrelevante, inútil para algunos, con un escaso peso en el proceso legislativo, muy lejos de cumplir la función territorial que le asigna la Constitución y con su imprescindible reforma siempre aplazada, el Senado puede convertirse muy pronto en la primera Cámara parlamentaria española donde se hablen cinco lenguas.

La semana pasada, los nacionalistas, con el apoyo del PSOE y la oposición del PP, lograron que se tomara en consideración su propuesta de que los senadores puedan hablar en los plenos y en las 30 comisiones en catalán, gallego, vasco y valenciano. Según sus promotores, el coste será de 120.000 euros al año, pero el PP eleva esa cifra a 1,2 millones. Fuentes del sector afirman que la traducción simultánea ascenderá a 750.000 euros anuales. Además, el primer año habría que realizar una inversión adicional de unos 600.000 euros para instalar las cabinas.

«El coste no es lo importante, es un excusa para impedir un derecho democrático», asegura a La Voz Miquel Bofill (ERC), portavoz de los 34 senadores que impulsaron la medida. «Se debe hacer sin aumentar el presupuesto del Senado, no decimos que se esté gastando mal, pero sí que es posible una redistribución del gasto», añade. «Estamos hablando solo de traducir al castellano el catalán, el gallego y el euskera, es decir, en una sola dirección», añade.

La oposición del PP

«La medida no es constitucional porque España no es un país plurilingüe, sino bilingüe en algunas comunidades; no es como Bélgica, Suiza y Canadá, que no tienen un idioma común y oficial», explica a este diario Juan Van-Halen, portavoz del PP en esta materia. «Bastante desprestigio arrastra el Senado por sus propios méritos, porque es una Cámara que no está desarrollada suficientemente, como para añadir el despropósito de ver al presidente poniéndose unos cascos para oír a un senador al que entiende perfectamente en un idioma que conocen los dos», añade.

«Por no hablar de lo que cuesta, el otro día me quedé muy corto al decir que serán 1.224.00 euros porque superará el millón y medio, pues no he calculado algunas partidas», asegura. Van-Halen considera «muy grave» que los promotores digan que el dinero va a salir del propio presupuesto del Senado (que ronda los 50 millones al año) porque eso significa que está «inflado con la crisis que tenemos».