El atentado vuelve a cuestionar la seguridad de los blindados BMR

ESPAÑA

La muerte de John Felipe Romero Meneses, al igual que la del cabo Cristo Ancor Cabello el pasado mes de octubre, vuelve a poner en cuestión la seguridad de las tropas españolas en Afganistán. Ambos perdieron la vida en atentados casi idénticos a causa de la explosión de minas anticarro que los obsoletos blindados BMR en los que viajaban no pudieron amortiguar. El Gobierno tiene prevista desde hace tiempo su sustitución progresiva por los antiminas RG-31, pero aún no se ha podido completar su despliegue, mientras la situación en la zona donde operan los españoles empeora por momentos.

Fuentes de Defensa señalaron a La Voz que el blindado siniestrado había sido modernizado hace dos años, poseía inhibidores, motorización nueva y blindaje reforzado. Pese a las mejoras, se ha demostrado que los BMR siguen siendo ineficaces frente a las minas. En el 2007 el Gobierno ya era consciente de que no estaban a la altura y decidió sustituirlos. No fue hasta junio del 2008 cuando el Consejo de Ministros aprobó la compra de 100 blindados de pelotón con el objetivo de que estuvieran operativos en un año en Afganistán y el Líbano. Diversos problemas técnicos han retrasado varios meses su despliegue. El RG-31 Nyala está especialmente diseñado para resistir minas y artefactos explosivos improvisados, es «el vehículo más moderno y seguro que hay ahora mismo en el mercado», y pone a España «al nivel de países como EE.?UU., Canadá o Francia», según Carme Chacón. Su diseño hace que cuando estalla una mina la onda expansiva se desplace hacia fuera minimizando sus efectos. Lo contrario de los BMR, que tienen una parte inferior plana que provoca que el impacto vaya directamente al interior. Hasta ahora 29 militares españoles han muerto cuando viajaban en los BMR, bien por accidentes, ataques terroristas o explosiones de artefactos en misiones de paz en el extranjero, de los que nueve perecieron en Afganistán.