El Gobierno, que había programado el encuentro para mayo, atribuye la decisión a un problema de agenda
02 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.No será un «encuentro histórico». La anunciada reunión entre el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, y el líder estadounidense, Barack Obama, con motivo de la cumbre bilateral que tendrá lugar en Madrid a finales de mayo nunca llegará a producirse. Así lo confirmó ayer el secretario de Estado adjunto para Europa, Phillip Gordon, quien fue aún más allá y afirmó que en realidad «el presidente nunca tuvo en sus planes una cumbre en primavera con la Unión Europea».
Las primeras alarmas para el Gobierno socialista saltaban tras la publicación de un artículo en el periódico The Wall Street Journal en el que se aseguraba que Obama no acudiría a la cita de Madrid, contradiciendo así la versión de la Moncloa. Tras la difusión de la noticia, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, se apresuró a desmentir los rumores y aseguró que «el Gobierno no tiene constancia de que Obama no haya confirmado sus asistencia a la cumbre». Por si fuera poco, llegó a reconocer que aunque el estadounidense no había confirmado su asistencia desde el Gobierno siempre se había «asumido que Obama» acabaría visitando Madrid.
Pero la esperanza del Gobierno duró apenas unas horas. Porque a las seis de la tarde en Madrid (mediodía en Washington), el representante de la Casa Blanca confirmaba ante la prensa extranjera que Obama no solo no acudirá a la cita, sino que «desde nuestra Administración nunca ha habido un calendario de primavera para la cita de EE.?UU. y la Unión Europea».
La noticia de la Casa Blanca provocó la reacción del Partido Popular, cuyo portavoz de asuntos exteriores, Gustavo de Arístegui, aprovechó para lanzar un duro ataque contra el presidente español. «Si es verdad que no hubo nunca una intención por parte del presidente Obama de celebrar una cumbre con la UE, entonces ¿por qué lo ha dicho el Gobierno durante todos esos meses?», se preguntó a Arístegui, que acusó además al Gobierno de faltar a la verdad y le exigió explicaciones.
El plantón de Obama no podría llegar en peor momento para el líder de los socialistas, quien desde hace meses viene anunciando este encuentro como uno de sus máximos logros, especialmente en un momento en el que la amistad con el presidente estadounidense parece poder curar cualquier crisis de popularidad. El encuentro entre ambos dignatarios había sido descrito incluso por la secretaria de Organización socialista, Leire Pajín, como un encuentro «entre dos líderes progresistas, dos liderazgos, una visión del mundo y una esperanza para la humanidad». Ahora, y ante este jarro de agua fría, los socialistas tendrán su última oportunidad en la próxima visita que Zapatero va a realizar a la ciudad de Washington esta misma semana y en la que será recibido en la Casa Blanca en su concepto de presidente de la Unión Europea. Durante la visita está previsto que el presidente español, un laicista declarado, acuda a un acto religioso celebrado por un conocido grupo ultraconservador del país.
Esta será la tercera vez que el presidente del Gobierno logre entrar en el Despacho Oval tras años de marginación por parte del anterior presidente, George W. Bush, y quien tan solo al final de su mandato se decidió a recibir a líder español como parte de una recepción informal. Tampoco Obama, quien llegó a utilizar a Zapatero durante las elecciones después de que su rival asegurara que no se reuniría con él, ha prestado sin embargo una atención especial a su relación con el líder de los socialistas españoles, a quien no recibió hasta meses después de entrar en la Casa Blanca.
Relaciones bilaterales
Desde el Despacho Oval, sin embargo, se sigue insistiendo en que Obama «valora fuertemente la relación bilateral con España, manifestada en las próximas visitas del presidente Zapatero y la próxima del Rey» a Estados Unidos. En parecidos términos se expresó el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, que atribuyó la decisión de Obama a un problema de agenda y dijo: «Entendemos que no pueda acudir, como hubiera sido su deseo». Moratinos hizo hincapié en que «las relaciones bilaterales pasan por sus mejores momentos» y «cualquier analista puede constatarlo». Aludió también a las visitas de Zapatero y don Juan Carlos a Estados Unidos para resaltar una «relación densa y muy fructífera».