Zapatero se indigna de que se dude de su capacidad para liderar la UE

ESPAÑA

La entrada en vigor del Tratado de Lisboa deja a España en un segundo plano en la toma de decisiones

09 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente del Gobierno no ocultó ayer su indignación cuando se le preguntó si se sentía con autoridad para liderar la salida de la crisis de la UE, cuando España casi dobla la tasa europea de paro y sigue en recesión. Calificó de «absolutamente insólito» que se dude de la capacidad de España, como están haciendo varios prestigiosos periódicos extranjeros, porque sería como impedir que Gran Bretaña participara en la reforma del debate financiero porque la City sufrió un gran colapso financiero.

Además, aseguró que España está a punto de salir de la recesión, si no lo ha hecho ya, y presumió como aval del espectacular balance del país en los 30 últimos años en desarrollo económico, bienestar y renta per cápita. Por ello, reivindicó el papel de España para aportar ideas durante su presidencia. Lo hizo en la rueda de prensa con Herman Van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, con quienes mantuvo una reunión de trabajo para preparar el semestre.

¿A quién llamar en caso de crisis? Ante la imagen de los tres líderes juntos, la pregunta que hizo un periodista era inevitable y respondía al desconcierto ante la tricefalia que se ha entronizado al frente de la UE. «Si hay una crisis el teléfono que debe sonar es el del presidente del Consejo», aseguró Zapatero.

Pero, aunque los tres comparecientes se esforzaron en señalar que trabajarán juntos y de manera coordinada, y que las competencias de cada cual son claras, fueron incapaces de precisarlas de forma convincente, lo que podría presagiar futuros roces y disensiones. Para evitarlo de entrada, Van Rompuy se mostró conciliador y alabó la «ambición» de la agenda de Zapatero para reforzar la política económica común europea e insistió en que las propuestas que se lleven a las cumbres serán consensuadas.

El nuevo organigrama de mando de la UE, que se pudo visualizar ayer y es fruto de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, marca el inicio de un semestre español en el que las presidencias rotatorias han perdido protagonismo tras el nombramiento del nuevo presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, que tendrá la última palabra.

Para marcar territorio el belga ha convocado ya una cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno para el próximo 11 de febrero en Bruselas, con dos ejes fundamentales, la recuperación económica y el cambio climático, pero con vistas también a definir la nueva estrategia 2020, esencial, dijo, « para preservar el modo de vida europeo».

Aunque Zapatero se colocó ayer en en centro y actuó de anfitrión, su papel en esa conferencia como presidente de turno será secundario. La función de España será aportar ideas para el informe final que elaborará Durão Barroso y que Van Rompuy debatirá con los líderes europeos.