Hoy pasarán a disposición judicial acusados de entrar en aguas del Peñón con una embarcación ilegal
09 dic 2009 . Actualizado a las 02:38 h.La policía gibraltareña pondrá hoy a disposición judicial a los dos españoles detenidos el lunes tras una persecución en caliente de una patrullera de la Guardia Civil, cuyos cuatro tripulantes permanecieron más de dos horas retenidos por haber entrado en aguas territoriales del Peñón.
Los dos españoles cuya persecución desencadenó el incidente son dos lancheros gallegos dedicados al tráfico de hachís residentes en la comarca de Arousa. Se trata de Francisco Javier Otero Magdalena, de 40 años, vecino de O Grove, y José Antonio Falcón Outeda, del barrio de O Lagartiño, en A Illa de Arousa. Otero Magdalena, pertenece a la familia de los Rubios de San Vicente, tiene numerosos antecedentes policiales por tráfico de hachís y salió recientemente de la cárcel en libertad provisional. Falcón Outeda también cuenta con antecedentes policiales por tráfico de drogas. Según fuentes vecinales, tanto él como su padre «entran y salen de la cárcel continuamente».
El del pasado lunes no es el primer percance que sufren juntos. Hace pocos meses fueron retenidos en alta mar por una patrullera portuguesa que los dejó seguir el viaje tras llevarlos a tierra y tomarles la filiación.
Los cargos por los que están acusados ambos arousanos son «entrada ilegal en Gibraltar y utilización de embarcación no permitida». La nave era una lancha rápida semirrígida, sin nombre, equipada con un potente motor Yamaha de 2.500 centímetros cúbicos.
Desde punta Europa
Con esta embarcación habían salido de punta Europa, el lugar más meridional de Gibraltar, rumbo a Playa de Campamento, situada en la localidad de San Roque en la comarca del Campo de Gibraltar. Cuando fueron avistados por una patrullera de la Guardia Civil española, que les dio el alto para tratar de identificarlos, sin llegar a tierra, regresaron a las aguas gibraltareñas, donde fueron detenidos por la policía de la colonia, antes de que llegasen los agentes españoles que los venían persiguiendo. Aunque no llevaban nada a bordo de la embarcación, según algunas fuentes podrían haber arrojado algo al agua en el transcurso de la persecución. De ser así, no se descarta que fuera tabaco, ya que este es el contrabando habitual en la zona.
La presencia de estos dos históricos del tráfico de hachís en aguas del Estrecho no ha pillado por sorpresa a nadie en medios de la lucha antidroga en Galicia, ya que después de las últimas operaciones policiales contra las redes del tráfico de cocaína en las que se ha desmontado buena parte de la infraestructura logística de desembarco en las costas gallegas, se ha detectado una vuelta al tráfico de hachís, con el consiguiente desplazamiento de los efectivos humanos y materiales a las aguas del Estrecho.