El PP frena su ofensiva sobre la gestión del «Alakrana» y lo presenta como prueba de apoyo al Ejecutivo
Zapatero quiere mantener el silencio sobre un asunto que prevé largo y complicado de resolver
El pasado día 19, los servicios diplomáticos españoles, como todas las embajadas de los países occidentales en el norte del África, recibieron un aviso de Departamento de Estado norteamericano en el que se alertaba de manera expresa sobre el aumento de actividad de la franquicia de Al Qaida en Mauritania, Mali y Níger. Los servicios de Estados Unidos apuntaban textualmente que el grupo que supuestamente está detrás del secuestro de los tres cooperantes catalanes, es decir Al Qaida en el Magreb, «ha declarado su intención de atacar objetivos occidentales en todo el Sahel» y, en particular, advertía de que los terroristas tenían como objetivo «la potencial toma de rehenes».
Este aviso no era, ni mucho menos, el primero, ya que Washington ha alertado en al menos otras tres ocasiones a los servicios consulares «amigos» con mayor presencia en la zona -en particular Francia, España y Reino Unido- del creciente riesgo de que la sucursal de Bin Laden en el norte de África representa para los extranjeros que visitan Mauritania.
El Gobierno pretende evitar los errores del Alakrana y quiere mantener la ley del silencio sobre el secuestro de los tres cooperantes españoles en Mauritania, que prevé largo y de difícil solución, sobre todo si se confirma la autoría de Al Qaida en el Magreb, que podría plantear exigencias políticas imposibles de cumplir. Además, también con la lección aprendida, va a establecer un contacto permanente con los familiares de los cooperantes.
Rodríguez Zapatero reclamó ayer «prudencia y discreción», porque «los secuestradores también escuchan y no podemos dar ni un elemento que juegue a su favor». El presidente añadió que será exigente y «muy contundente» para que se respeten esas dos peticiones, ya que está en peligro la vida de tres compatriotas. Asimismo, señaló que el Ejecutivo va a ser escrupuloso y no suministrará información de sus gestiones ni de todo lo que «pueda perjudicar la tarea que tenemos por delante».
El PP cambia de estrategia
El PP también parece haber aprendido de lo que sucedió con el atunero vasco y ha cambiado radicalmente de estrategia. Por un lado, Mariano Rajoy brindó su apoyo al Gobierno para resolver cuanto antes el secuestro, pero este respaldo se tradujo además en la práctica en la suspensión de la ofensiva que el PP tenía en marcha contra el Gobierno a cuenta de su gestión del Alakrana. Los populares retiraron la pregunta y la interpelación que iban a hacer hoy en el Congreso a Carme Chacón, para permitirle que se centre en liberar a los tres cooperantes. Además, dejaron en suspenso las reprobaciones de la vicepresidenta Fernández de la Vega y de los ministros de Defensa y Justicia.
Sin embargo, el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, se salió del guión al decir que «el Gobierno vuelve a dar síntomas de que no está coordinado», para lo que se basó en que Moratinos confirmó que el autor del secuestro fue Al Qaida del Magreb como había hecho Rubalcaba.
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