La presidenta madrileña cede ante el líder del partido y dice ahora que el ex ministro de Aznar era su candidato

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ESPAÑA

Esperanza Aguirre se resistió cuanto pudo, pero finalmente se vio obligada a claudicar ante Mariano Rajoy y aceptar a Rodrigo Rato como presidente de Caja Madrid. El domingo por la noche lo llamaba para ofrecerle ocupar el cargo, y ayer, un día antes del comité ejecutivo nacional, la presidenta madrileña escenificaba su claudicación presentándola como un acto de lealtad de su candidato y número dos de su Gobierno, Ignacio González. Y, además, se encargaba de trasladar que el ex vicepresidente económico de Aznar fue su primer candidato, pero que no insistió ante el silencio de Rajoy cuando se lo propuso. Una nueva estocada al liderazgo del líder del PP.

Sin embargo, la apuesta de Aguirre por González fue vista siempre por Génova como una agresión, ya que el vicepresidente madrileño se convirtió en enemigo acérrimo de Rajoy al cuestionar su liderazgo y criticarlo duramente antes del congreso de Valencia.

González arrojaba ayer definitivamente la toalla y expresaba su «apoyo personal» al director del Fondo Monetario Internacional para que el proceso de renovación de la cuarta entidad financiera española culmine «cuanto antes». El número dos de la Comunidad de Madrid aseguraba que su posición en todo este proceso había sido «articular un gran acuerdo de estabilidad entre todos los sectores en Caja Madrid en beneficio de la misma y del papel que dicha entidad debe jugar en la comunidad y en España». Al mismo tiempo, lanzaba una puya a Alberto Ruiz-Gallardón, al que señalaba como culpable de la crisis por haber paralizado el proceso electoral al presentar un recurso judicial.

Inmediatamente después, Aguirre le agradecía su renuncia diciendo que «continúa una serie de actuaciones llevadas a cabo con toda lealtad para lograr la estabilidad» de Caja Madrid y calificándola como «un nuevo servicio a los madrileños y a los españoles». La presidenta colmó de elogios a quien «ha sido toda su vida un servidor público ejemplar», al que conoció hace 25 años y ha estado a su lado en muchas etapas de su carrera, como el Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Educación y la Comunidad de Madrid. «Yo puedo dar fe de su impresionante capacidad profesional, humana y, sobre todo, de su impecable servicio público», concluyó.

Pero no solo González y Aguirre movieron ficha de cara a la reunión de la cúpula popular de hoy. Gallardón también lo hizo anunciando que está dispuesto a retirar el recurso judicial que paraliza el proceso electoral en Caja Madrid para desbloquear la renovación de su cúpula y facilitar el acceso de Rato a su presidencia lo más rápidamente posible. Gallardón presentó la impugnación al considerar que la Ley de Cajas impulsada por su rival Esperanza Aguirre discrimina a los ciudadanos de la capital al reducir la capacidad de decisión del ayuntamiento.

Aunque inicialmente Zapatero rechazaba en privado la candidatura de Rato, al que recrimina haber abandonado la dirección del FMI, finalmente aseguró que no tenía nada en su contra. Tanto el presidente del Gobierno como Rajoy querían a una personalidad de prestigio en el mundo económico y financiero al frente de la caja, cualidades que no tiene González. El ex vicepresidente vuelve así al primer plano en un puesto de enorme poder e influencia.