Mariano Rajoy ha pasado la patata caliente a Francisco Camps. Quiere que sea él quien dé la cara y resuelva la crisis provocada por las nuevas revelaciones sobre el caso Gürtel. Una cosa eran los cuatro trajes por los que nadie se dejaría comprar, según repitió una y otra vez el gallego, y otra muy distinta, la supuesta financiación irregular del PP valenciano que ha puesto sobre la mesa un demoledor informe policial y que Rajoy siempre negó. El barón que fue decisivo para confirmar su liderazgo en el congreso de Valencia se ha convertido en su principal preocupación, en su gran dolor de cabeza, ya que puede afectar gravemente a un PP lanzado en la carrera hacia la Moncloa.
A través de María Dolores de Cospedal le ha enviado un claro mensaje: debe actuar con contundencia, cortando cabezas -las de Ricardo Costa y Vicente Rambla- si es necesario. Como hizo Esperanza Aguirre cuando estalló el caso en Madrid. La respuesta a esa demanda que dio ayer Costa fue todo menos satisfactoria. El secretario general de los populares valencianos señaló que ya se han tomado las medidas que le reclamó la dirección nacional y añadió, poniendo todo el énfasis, que además Génova las ha aceptado. A saber, someter a una auditoría externa de una firma internacional las cuentas del partido, remitirlas al Tribunal de Cuentas para que las examine de nuevo, denunciar el informe policial incriminatorio, que tildó de falso, y abrir una comisión de investigación sobre la contabilidad no solo del PP, que es la que se ha puesto en cuestión, sino también la de los socialistas valencianos. Significativamente, Soraya Sáenz de Santamaría no quiso valorar si esas medidas, que Costa tachó de excepcionales, responden a la contundencia que pidió De Cospedal.
Por su parte, Camps, al que Rajoy había pedido el día anterior que diera explicaciones, no le hizo caso ayer y eludió completamente el caso Gürtel en su primera intervención en el debate del estado de la comunidad. El portavoz socialista, Ángel Luna, sacó el informe policial a relucir, señaló que el presidente valenciano está políticamente acabado y aludió a que Rajoy tenía razón cuando decía que nadie se vendía por cuatro trajes, ya que existe un «fenómeno de corrupción generalizada» en el Gobierno valenciano. Camps argumentó que el Tribunal Superior de Valencia -que preside su «más que amigo» Juan Luis de la Rúa, que en el 2007 asistió a un acto electoral del presidente- archivó el caso y el PP arrasó en las europeas, y dijo que si se adelantaran las elecciones, como pidió toda la oposición, ganaría con más claridad.