Los grupos latinos proliferan en España aunque la presión policial ya desarticuló los más importantes
ESPAÑA
Su banda es su nación, los integrantes sus «hermanos». Visten ropa deportiva grande y suelen diferenciarse entre sí mediante un código de colores. Los Latin Kings y los Ñetas eran las principales bandas latinas que operaban en España, hasta que la presión policial contra ellos acabó por destronarlos. Ahora los DDP (Dominicans Don't Play, los dominicanos no juegan), y el brazo español de la Mara Salvatrucha, proveniente de El Salvador, son los reyes de las calles.
El fenómeno de los grupos latinos es reciente en España. Fue el asesinato en octubre del 2003 de Ronny Tapias, un joven de 17 años al que una banda de jóvenes latinos confundió con el integrante de un grupo rival, lo que puso en alerta a las fuerzas de seguridad.
Código de honor
Todos luchan por su territorio, por sus hermanos y por la defensa de su código de honor. Delimitan sus territorios con grafitis, escuchan música hip hop o reggaeton y se sitúan en los barrios periféricos de las grandes ciudades. En muchas bandas sus miembros pagan una cuota -de 3 a 5 euros semanales-, aunque también se financian mediante la extorsión a otros chavales.
Sin embargo, las verdaderas víctimas de su violencia son las bandas rivales, contra las que suelen actuar movidos por una espiral de venganza.
La mayoría tiene una estructura piramidal, perfectamente jerarquizada y con una fuerte inclinación paternalista. En el caso de los Latin Kings, tienen denominaciones propias para designar su jerarquía de mayor a menor rango: el inca supremo, el cacique y los coronas. Más abajo están los reyes, que tienen varias pandillas más pequeñas a su cargo. En la mayoría de los casos, tras captarlos, a los jóvenes aspirantes se los acoge un tiempo como ojeadores en el grupo y los obligan a prestar juramento por «la nación», es decir, la banda.