Afirma que si el PP tuviese pruebas habría ido «corriendo al juzgado»
12 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Infamia gravísima», «rotundamente falsa», «barbaridad»» y «disparate del verano». Con esta contundencia, Alfredo Pérez Rubalcaba descalificó ayer las acusaciones del PP al Gobierno de espiar a sus dirigentes, que consideró de las más graves que se pueden hacer en democracia. El ministro del Interior aseguró que el Ejecutivo ha sido prudente hasta ahora, pero que se ve obligado a contestar, ya que seis días después de que Dolores de Cospedal hiciese la denuncia los populares no han presentado pruebas ni rectificado, e incluso su líder, Mariano Rajoy, la ha ratificado, «abandonando temporalmente sus vacaciones».
«Si hubiera habido pruebas habrían ido corriendo a llevarlas al juzgado y las habrían hecho públicas», aseguró el ministro. Rubalcaba criticó la «escenografía» en que la secretaria general del PP hizo las imputaciones, de vacaciones en Marbella y con Rajoy «de chiringuitos». «Esto de decir la barbaridad del verano con un micrófono y después darse un chapuzón no es razonable», afirmó.
Asimismo, negó que el Gobierno esté persiguiendo al principal partido de la oposición. «Con toda rotundidad, el Estado de derecho no está investigando al PP; los jueces, los fiscales y los policías investigan a presuntos corruptos que también existen en el PP, como en otras formaciones políticas, porque es su trabajo», señaló. El ministro afirmó que el objetivo del PP es tapar los presuntos casos de corrupción que se dan sus filas y lo acusó de «un intento no explícito de amedrentar» a policías, jueces y fiscales que los investigan. «Para tapar un barco de juguete, te basta una cortinita de humo, pero para tapar el Titanic tienes que decir una barbaridad muy grande», afirmó.
Por su parte, la secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, acusó a Rajoy de respaldar una conducta, la denuncia sin pruebas de escuchas ilegales, «que no debería salirle gratis a nadie», y dijo que es «cómplice de un comportamiento incompatible con la democracia». Valenciano denunció que las «gravísimas acusaciones sin pruebas, avaladas por Rajoy, persiguen tres objetivos: ocultar las informaciones sobre las tramas de corrupción que afectan al PP, tratar de intimidar a quienes las investigan y enfangar la vida política española».