Asegura que el Ejecutivo de Zapatero no hizo los deberes para enfrentar la crisis y ahora espera que Obama tire de España, que saldrá de ella más tarde que los demás
19 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Casi dos años después de la presentación de UPyD, Rosa Díez defiende con vehemencia las ideas con las que nació el partido, que aboga por la cohesión de una España que considera «más que la suma de las comunidades autónomas».
-¿Las bajas recientes en UPyD son una señal de crisis?
-Las crisis políticas en un partido se producen cuando una parte cree que hay que cambiar de política y en este caso no es así. Me parece que lo que hay es una crisis de crecimiento.
-La acusan a usted de un excesivo personalismo.
-El debate de quienes se llaman a sí mismos disidentes está basado en diferencias de encaje personal. Y no pienso distraerme con el envoltorio, sino ocuparme del contenido.
-UPyD fue planteado como una alternativa al bipartidismo. ¿Está cumpliendo su objetivo?
-Lo que ha sucedido elección tras elección demuestra que los ciudadanos nos ven como una alternativa. Si un partido crece un 45% en número de votos con un 30% menos de participación, es porque la gente lo ve como un instrumento necesario.
-Hablando de otras crisis, ¿debería dimitir Camps?
-No prejuzgo su honestidad, pero su situación daña no solo al Partido Popular sino al conjunto del sistema democrático.
-Si usted fuese Rajoy, ¿los destituiría a él y a Bárcenas?
-En UPyD no hubiéramos llegado nunca a esa situación.
-¿Cuáles serán las consecuencias de la nueva financiación autonómica?
-Este no-modelo es un pacto entre los nacionalistas catalanes, incluidos el PSC y el Gobierno, que se ha extendido al resto de España. Lo que iba a ser un desaguisado catalán se ha convertido en un desaguisado nacional, porque el Gobierno quería acallar las voces que mostraban su escándalo ante la negociación bilateral con Cataluña. Esto nos lleva a un modelo de país inviable en términos de sostenibilidad y de equidad.
-¿Qué modelo propone usted?
-Nosotros propusimos no cambiar el actual, sino incorporarle el aumento de la población y su repercusión en los servicios básicos.
-¿Considera que se está vendiendo España a Cataluña?
-Claramente, pero la culpa no la tienen los nacionalistas, la tiene Zapatero, que prefiere la estabilidad de su Gobierno en el Congreso que la estabilidad del país. Este nuevo modelo se lo ha inventado Zapatero porque tenía que darle a los catalanes lo que les había prometido cuando negoció el Estatuto.
-¿Cree que hay oposición interna en el PSOE por el tema de la financiación?
-Las grandes fuerzas políticas están medio muertas o adormecidas. En el PSOE ha habido voces críticas que Zapatero ha acallado dando más dinero. Y en el PP pasa lo mismo. Hay un discurso crítico a nivel nacional, pero las comunidades abren la mano. Todos preguntan ¿qué hay de lo mío?, pero nadie pregunta ¿qué hay de lo nuestro? Y como dice el dicho, «coge el dinero y corre».
-¿Qué opina de las cifras que se le dan a Galicia?
-El problema es de fondo y de forma, las cifras son lo de menos porque ni siquiera las conocemos. Este modelo nos cuesta muchísimo dinero a los españoles y no garantiza ni la cohesión, ni la igualdad, ni la eficacia de las instituciones públicas.
-¿Qué piensa de la gestión de la crisis que ha hecho el Gobierno?
-Si dentro de unos años se estudia en alguna universidad qué hacer ante una crisis de estas dimensiones, España se estudiará como el modelo de lo que no hay que hacer. El Gobierno no solo no hizo los deberes, sino que se ha dedicado a poner tiritas en las hemorragias.
-¿Se vislumbra un final?
-Saldremos. La pregunta es en qué condiciones y cuándo, pero lo haremos más tarde que los demás. La gran esperanza de Zapatero es Obama, para que tire de nosotros. Eso es tener muy poca ambición de país. Pero si se resigna a que el Gobierno catalán coordine al Gobierno de la nación, ¿cómo no va a resignarse a que lo coordine Obama?
-¿Cree que Rajoy es capaz de ganarle a Zapatero en unas elecciones generales?
-La política que lleva adelante el Gobierno de la nación hace imprescindible que haya alguien capaz de ganarle. La cuestión es si no tenemos la desgracia de que nos haya tocado tener a la vez el peor Gobierno y la peor oposición.