El Gobierno mantiene la investigación interna y dice que el nuevo director tomará las «decisiones oportunas»
04 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La dimisión de Alberto Saiz como director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y su relevo por el general Félix Sanz es solo el primer paso de la amplia reforma que el Gobierno se dispone a abordar en los servicios secretos españoles. El Ejecutivo considera peligrosa la situación de inestabilidad en el CNI y prepara con calma un ordenado relevo que devuelva la paz interna y la discreción e invisibilidad imprescindibles en el centro.
Como parte de esa reforma, el jefe del Ejecutivo ha encargado al ex máximo responsable del Ejército español un cambio radical en la gestión del CNI, pero también que restaure la disciplina interna, muy deteriorada durante el período de Saiz, que no fue bien recibido en el centro desde su nombramiento por el ex ministro de Defensa José Bono.
Como prueba de que el Gobierno no da por zanjada la crisis, la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha ordenado que continúe la investigación en marcha sobre las actividades del propio Saiz y las denuncias de varios agentes del centro. A la espera de contar con todos los datos, la titular de Defensa despachó ayer con el general Sanz tras hacerse oficial su nombramiento y prepara con él el nuevo organigrama.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, calificó ayer de «compleja» la situación del centro tras las denuncias contra Saiz y adelantó que el nuevo responsable sabrá tomar «las decisiones que considere más oportunas para que el CNI funcione con normalidad». De la Vega no ocultó la inquietud del Gobierno por lo ocurrido y justificó el cese de Saiz diciendo que «los servicios secretos de cualquier país son cuestión de seguridad nacional y por tanto no es ni bueno ni razonable que un día sí y otro también se cuestione su trabajo». Según explicó, el propio Saiz «ha entendido esto» y ha «tomado la decisión de dejar el cargo» porque «mantener esta situación no era bueno para nadie». Sin valorar la veracidad de las acusaciones contra él, De la Vega añadió que la renuncia de Alberto Saiz ha sido una decisión «responsable y personal».
Debate superado
Respecto al hecho de que los servicios de inteligencia vuelvan a estar bajo el mando de un militar, aseguró que ese «es un debate, a nuestro entender, que ya ha sido superado y no afecta para nada a las funciones del CNI». «El Gobierno elige a los más capaces y no hay lugar para el debate», afirmó la vicepresidenta, que defendió la competencia y la capacitación para el puesto de Félix Sanz diciendo que «a lo largo de su ya dilatada carrera profesional ha demostrado su eficacia y su lealtad al servicio de España y los españoles». «Esto es claramente indiscutible y es lo más relevante», concluyó.
Y en cuanto a Saiz, dijo desconocer su futuro profesional pero, elegante, afirmó estar convencida de que «donde vaya hará un buen trabajo». Hasta su llegada a la dirección general del CNI en abril del 2004 para sustituir al diplomático Jorge Dezcállar, Saiz, ingeniero de montes, había ocupado los cargos de director de Medio Ambiente y consejero de Industria de Castilla-La Mancha y se le consideraba un hombre de la máxima confianza del ex ministro José Bono.