El regidor se presenta como un militante disciplinado que siempre hace lo que le pide el partido
20 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Si después de las victorias en las elecciones gallegas y europeas quedaba la más mínima duda de que Mariano Rajoy ha impuesto su liderazgo en el PP hasta el 2012, ayer quedaron definitivamente despejadas. El que se vislumbraba como su probable recambio en caso de que las urnas hubieran dictado otros veredictos, Alberto Ruiz-Gallardón, se plegó a sus deseos y anunció oficialmente que se presentará a la reelección como alcalde en las municipales del 2011.
Y lo hizo, según reveló, por expreso deseo del líder de los populares, que quería que repitiera en el ayuntamiento de la capital pese a que Gallardón había insinuado en varias ocasiones que no ocuparía el cargo más de dos legislaturas. El resultado victorioso del 7-J acabó con las reticencias del alcalde, que tomó la decisión hace unos días, convencido de que no tenía otra alternativa mejor, de momento, que hacer lo que le pedía Rajoy.
Gallardón despeja su futuro político y pone fin así a sus reiteradas aspiraciones a convertirse en presidente del Gobierno, o al menos las aplaza hasta una posible derrota de Rajoy en las generales de dentro de casi tres años. También acaba con las especulaciones que hablaban de su intención de dejar la alcaldía en manos de su teniente de alcalde, Ana Botella, para aspirar a la secretaría general del PP y presentarse en las generales, como pretendió hacer en el 2008 sin que Rajoy se lo permitiera.
«De acuerdo con el presidente de mi partido, volveré a ser candidato en el año 2011 y si los madrileños lo quieren, volveré a ser el alcalde». Gallardón aprovechó el final del debate anual del estado de la ciudad para realizar este anuncio con toda solemnidad ante la corporación municipal, presentándose como un militante disciplinado que siempre ha hecho lo que le ha pedido el partido. Fuentes próximas al alcalde aseguraron que su decisión tiene como objetivo enviar un mensaje al Comité Olímpico Internacional para dejar claro que si Madrid es elegida como sede del 2016, Gallardón se quedará en su puesto para desarrollar el proyecto. Lo cierto es que era la mejor opción posible, dado que las aguas se han tranquilizado en el PP y lo mejor es apuntarse al caballo ganador.
Significado político
El movimiento del regidor tiene un gran significado político, porque afianza definitivamente a Rajoy al quedarse sin un potencial rival, que en cambio será uno de sus activos para revalidar la importante plaza de Madrid y trabajar activamente en su equipo para conseguir votos que lo lleven a la Moncloa. El progresivo distanciamiento del político gallego con la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, ha propiciado una estrecha relación con su gran adversario.
Rajoy ha demostrado su autoridad para convencer a un Ruiz-Gallardón reacio a continuar en la alcaldía y presto a dar el salto definitivo a la política nacional, de la que ahora está alejado debido a sus compromisos de promoción de la candidatura de Madrid 2016.
El líder de los populares había declarado públicamente en varias ocasiones su deseo de que el actual alcalde repitiera en las municipales y al final ha conseguido salirse con la suya e imponer su voluntad.