«La implantación va para largo, pero se puede empezar a aplicar paulatinamente»

J.?Á.?F.

ESPAÑA

07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La piedra angular de la nueva oficina judicial que el Ministerio de Justicia pretende implantar desde hace cinco años es el secretario. Se le reconocen formalmente muchas competencias que venía ejerciendo de hecho y se le asignan otras nuevas.

Pilar Cancela es la coordinadora de los secretarios judiciales de la provincia de A Coruña desde hace tres años. La pasada semana participó en Toledo en un encuentro nacional de secretarios coordinadores con directores generales de Justicia para dar un impulso definitivo a la implantación de la nueva oficial judicial (NOJ).

Con 25 años de experiencia profesional a sus espaldas, cree en el proyecto, pero no en los plazos previstos para su implantación.

-Lo último que dijo el ministro Caamaño es que la NOJ es «la estación de destino de un largo viaje». La fecha de llegada era finales del 2008. A este ritmo, ¿llegará a ser realidad algún día?

-Yo ya me empiezo a creer que sí. En la reunión de Toledo quedó claro que el nuevo ministro quiere llegar a un acuerdo social para implantarla escuchando a todo el mundo. De hecho, ya logró un acuerdo para sacar adelante la reforma procesal necesaria.

-¿En qué plazos?

-El modelo a seguir ya está en la ley aprobada en el 2003. La implantación, me temo que va para largo, pero sí creo que ya se puede empezar a aplicar paulatinamente, una vez aprobadas esas reformas procesales necesarias.

-La ley se aprobó hace cinco años y decía que la implantación sería progresiva. ¿Qué se ha hecho hasta la fecha?

-La ley habla del diseño de la oficina, pero también de nuestro estatuto jurídico. Ya hubo cambios, sobre todo de mentalidad. Ya estamos hablando de racionalidad, de flexibilidad, de eficacia y de eficiencia, cosas que antes, en los juzgados, sonaban a chino. El cambio de la estructura de las oficinas judiciales es otro tema. Eso nadie se lo cree, porque requiere una dotación de medios económicos y materiales muy fuerte que atañe ya a las comunidades autónomas con competencias transferidas.

-¿Y ese pulso entre jueces y secretarios? ¿Quién va a mandar en el juzgado?

-Como secretaria judicial, no me siento afectada por las reivindicaciones de jueces y magistrados sobre el control de la agenda. Es lógico que el juez quiera tener un control sobre los señalamientos. Pero para celebrar los juicios hay que tener en cuenta más aspectos que el estrictamente técnico jurídico, que es el que representa el juez. Interviene infraestructura material -hay más juzgados que salas de juicio- y humana -secretarios, fiscales, agentes judiciales, policías y testigos, peritos, etcétera-, que el juez por sí solo no es capaz de gestionar.

-Al final, solución salomónica: la agenda la organiza el secretario, pero con el visto bueno del juez, que tendrá la última palabra.

-Sí, pero lo que ocurre es que los secretarios nunca tuvimos ningún interés en quedarnos con el control de la agenda judicial ni en ignorar los criterios del juez, sino en saber cuándo y cómo se puede señalar un juicio.

-¿No quedan mermadas competencias reales del juez al perder el control de la tramitación del proceso en favor de los secretarios?

-Es el mensaje que se vende, pero no es así. Porque las leyes de enjuiciamiento siguen dejando en sus manos la competencia y la actividad jurisdiccional. De hecho, la ley deja claro que los servicios comunes, aunque los dirija el secretario, están para prestar el apoyo que necesite el juez.

-¿Con más jueces y herramientas idóneas se podría mejorar el servicio público de la justicia sin cambiar el modelo de oficina judicial?

-Creo que sí. No hay una solución mágica. No sería la panacea, pero se podría mejorar.

-¿Se puede implantar la oficina sin hacer sedes judiciales nuevas?

-Si se quiere, se puede. Para implantar las fases iniciales no hay que esperar a que se construya un nuevo edificio.