Leire Pajín dice que esta incorporación demuestra la importancia que dan los socialistas a los comicios del 7-J
14 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ramón Jáuregui será el número dos de la candidatura socialista para las elecciones europeas del 7 de de junio. La designación, toda una sorpresa dentro el PSOE, será aprobada este miércoles por el comité electoral del partido y ratificado el próximo sábado por el comité federal. Los dos puestos siguientes a Ramón Jáuregui serán ocupados por mujeres. Probablemente por la ex ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y la ex diputada Carmen Romero.
José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer a la Comisión Ejecutiva socialista su propuesta para que Jáuregui, secretario general del grupo parlamentario en el Congreso, vaya detrás de Juan Fernando López Aguilar en la lista para los comicios al Parlamento de Estrasburgo. El vicesecretario general, José Blanco, y la secretaria de Organización, Leire Pajín, eran de los pocos miembros de la dirección del PSOE que estaban en el secreto de la noticia.
Fue Blanco, precisamente, el encargado de transmitir a Jáuregui la oferta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, una vez que se consumó la remodelación ministerial del pasado martes. El ex líder de los socialistas vascos aceptó la propuesta.
Pajín puso en valor la elección de Jáuregui, un candidato «muy potente» que demuestra «claramente la importancia» que el PSOE asigna a los próximos comicios europeos. La secretaria de Organización aseguró que, pese a las malas expectativas apuntadas en las encuestas, los socialistas van «a por todas» en esas elecciones porque España «necesita más que nunca una voz progresista» en la cámara de Estrasburgo.
La designación del secretario general del grupo socialista cogió a contrapié a muchos en el partido gubernamental porque desde la dirección federal se había señalado que el perfil del número dos de la lista pasaba por ser mujer y con predicamento electoral. En ningún momento se habló de un hombre.
Esta decisión va a obligar a cambiar la composición de la candidatura ya que la primera mujer tendrá que ser, como mucho, la número tres, lo que romperá la política igualitaria de los socialistas.
Disciplina
Era un secreto a voces que el secretario general socialista, pese a que desarrollaba su trabajo a satisfacción de la dirección del PSOE, no se encontraba cómodo en su cargo, una labor en las que las tareas de intendencia robaban tiempo al trabajo político. En el grupo parlamentario, sin embargo, era el encargado del día a día de la mayor parte de las difíciles negociaciones sobre los asuntos del pleno, según admiten fuentes socialistas.
Jáuregui, según fuentes próximas al dirigente vasco, aceptó el ofrecimiento por disciplina y sentido del deber con el partido, al igual que hizo cuando recibió la propuesta de ser el secretario general del grupo parlamentario, un trabajo que no colmaba sus expectativas políticas.
No eran pocos en el PSOE los que también pensaban que un «peso pesado» como él reunía méritos y aptitudes para cargos políticos de mayor enjundia. Pero su escasa empatía con Rodríguez Zapatero limitó su carrera nacional. Jáuregui apoyó, «por amistad» más que «por convicción política», la candidatura de Rosa Díez en el congreso socialista del 2000, en el que Rodríguez Zapatero se hizo con las riendas del partido.