El PP mantiene en suspenso el Pacto de la Justicia pese a la dimisión de Bermejo

Magis Iglesias

ESPAÑA

«No es una cuestión personal», alegó el portavoz de Justicia e Interior del PP, Federico Trillo, cuando explicó que su partido mantendrá interrumpido el Pacto de la Justicia con el Gobierno a pesar del relevo en el ministerio del ramo. El primer partido de la oposición no le dará ni los cien días de cortesía al nuevo titular de la cartera y se mantendrá firme en su insistencia de pedir explicaciones sobre la «connivencia» entre el Ejecutivo, la Fiscalía General del Estado y el juez Baltasar Garzón en lo que los populares denominan «trama contra el PP» por la instrucción del sumario de la Audiencia Nacional sobre la red de corrupción, en la que están implicados cargos públicos populares.

Con la renuncia de Fernández Bermejo, el partido opositor se ha quedado sin el principal instrumento de confrontación con el PSOE en esta campaña electoral. No obstante, los populares conservan intacto su discurso para responsabilizar al PSOE de las actuaciones del juez y los fiscales anticorrupción, aunque ahora tiren por elevación y pidan explicaciones al presidente del Gobierno. «Exigimos hoy, y seguiremos exigiendo, que Zapatero explique las relaciones de su Gobierno con el Poder Judicial», reclamó Trillo en una declaración ante los medios de comunicación cuando se conoció la dimisión del ministro.

En su opinión, al dejar el cargo, Fernández Bermejo asume su «responsabilidad política» en relación con este procedimiento judicial y también en los problemas de la Justicia, pero Rajoy insistió en que esta no solo le corresponde al titular de la cartera ministerial, sino «sobre todo al presidente».

Trillo considera a Francisco Caamaño una solución «coyuntural» y, al tratarse de un alto cargo bajo la dependencia de la vicepresidenta primera, afirma que es Teresa Fernández de la Vega quien «pasa a controlar la Justicia de forma más directa».

Expresión de alivio

Mariano Rajoy, saludó la noticia con una expresión de alivio. «Ya era hora», apuntó, y añadió que «era una dimisión obligada, porque en política se deben tener comportamientos acordes con lo que dice la razón, la ética y su propia condición de político». El líder de la oposición pidió a Caamaño «que se dedique a trabajar y resolver los problemas que tiene la Justicia en España».

Trillo declaró que esta dimisión «pone fin a una etapa nefasta» en el ministerio, en la que se produjeron tres huelgas de funcionarios, secretarios y jueces, en la que el ex ministro «no tomó ni una sola medida» para aliviar el atasco de los tribunales, aparte de que «soliviantó» al personal.