Un centro de Vilagarcía aparece en el informe, pero solo por el mal estado de las instalaciones, del que ya se alertó a la Xunta
ESPAÑA
El informe del Defensor del Pueblo sobre malos tratos en centros de atención a menores incluye al Chavea, único de estas características que hay en Galicia. Lo gestiona la Fundación Lar Prosaúde Mental ,en Vilagarcía de Arousa, y en él se trata a niños y jóvenes con patologías psíquicas y problemas de conducta.
El centro de Vilagarcía queda excluido de las críticas más duras del Defensor del Pueblo, ya que en ningún caso se le acusa de malos tratos a los internos. Es más, los internos entrevistados dijeron apreciar el trabajo y que «tenían buena relación con los educadores». Las pegas se encuentran, sin embargo, en el mal estado de las instalaciones, situadas en la antigua escuela unitaria del lugar de Zamar, en una parroquia rural de la capital arousana.
La dirección del centro nunca ha ocultado el deterioro que padece el edificio. Es más, durante la visita realizada por la oficina del Defensor del Pueblo, el director explicó que «la infraestructura es totalmente inapropiada para el trabajo con los menores- actualmente hay 11 de entre 8 y 18 años-, por el reducido espacio, la falta de zonas de esparcimiento, la mala ventilación, la humedad y los malos olores derivados de un sistema de aguas deficiente», según figura en el informe.
La directora de la Fundación Lar, Amelia Varela, explicó ayer a La Voz que ellos han alertado en varias ocasiones a la Xunta de la situación del centro e incluso han amenazado con cerrarlo «y nos han pedido que sigamos este año hasta que encuentren donde atender a los niños, pero si no se construye un nuevo centro, cerramos, porque somos una fundación sin ánimo de lucro», señaló. Y aunque Lar hace tiempo que presentó el proyecto para la construcción de un centro nuevo, la Xunta contestó que no había dinero para financiarlo.
Otra de las críticas que se hacen en el informe es que son los propios internos los que se encargan de la limpieza y el mantenimiento del edificio, actitud que Varela defiende. «Si queremos que cuando vayan al piso tutelado se defiendan, sepan hacerse una cama o pasar la aspiradora, tendremos que enseñarles a hacerlo», señaló.