«Sin prevención, la situación española puede desembocar en un Bombay»

ESPAÑA

El magistrado advierte de que frente al terrorismo etarra, que diseña y prepara sus campañas, el islamista es de corte horizontal y opera en cuanto tiene los explosivos

07 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Baltasar Garzón lleva tres meses en el candelero por una de las iniciativas más polémicas y controvertidas de su dilatada carrera profesional: la apertura de un proceso penal al franquismo porque está convencido de que cientos de miles de desaparecidos durante la Guerra Civil y los primeros años de la posguerra son consecuencia de la existencia de «un plan sistemático y preconcebido de eliminación de oponentes políticos».

Las denuncias presentadas en la Audiencia Nacional por asociaciones de recuperación de la memoria histórica y particulares que llegaron a su juzgado por el turno de reparto a partir del 15 de diciembre del 2006 fueron el punto de partida para una investigación sin precedentes que se topó con la oposición frontal de la Fiscalía, que entendía y entiende que la vía judicial de la Audiencia Nacional no es la adecuada para afrontar ese reto.

Aprovechando su reciente visita a Galicia intentamos conocer de primera mano las razones de su frustrado empeño. No fue posible. Ese día aún no le habían notificado oficialmente que la causa no era de su competencia. Pero sí nos habló de otros temas en los que es una reconocida autoridad mundial, como la lucha contra el terrorismo. Un problema que muestra constantemente su trágica virulencia. El sorpresivo ataque coordinado de la semana pasada en Bombay, que dejó 195 muertos, es el último ejemplo.

-¿Qué ha cambiado del 11-M a Bombay?

-Bombay es un caso muy claro de que no siempre hay una fase intermedia. Nadie sabía de la existencia del grupo que atentó ni de que estuviese planificando una acción, y se manifestaron de forma cruenta, actuando de forma simultánea, perfectamente cohesionados, coordinados y organizados. Aquí, con la operación Nova (en la que fueron detenidas y procesadas una veintena de personas acusadas de preparar una campaña terrorista, de las que 14 serían absueltas por el Supremo) tratamos de evitar que esa cohesión cristalizara en una acción. Algo imposible de prever en este tipo de terrorismo. Aquí no hay una jerarquía ni una actuación ya conocida como puede ser la de la organización terrorista ETA. Es una acción horizontal que se consuma nada más conseguir los explosivos.

-¿Es posible un nuevo 11-M?

-El problema para entender el terrorismo internacional es que tenemos en la mente sistemáticamente a ETA, que planea y diseña sus campañas. Eso hay que superarlo, porque de repente se puede producir un efecto terrible en cuestión de horas, como ocurrió en Bombay. Eso confirma que si no se interviene antes en una acción preventiva con todas las garantías, la situación en España puede desembocar en un Bombay.

-Pero la actuación preventiva frente a este terrorismo parece que no siempre encuentra respaldo judicial. ¿Cómo valora la sentencia del Supremo sobre la operación Nova, de la que usted fue el instructor?

-El Supremo hace una valoración diferente de la prueba de la que hizo la Audiencia Nacional, sobre todo, del inicio de la actividad criminal. El instructor primero y la sala después entendieron que los contactos que había habido, las reuniones que se habían producido y la preparación ideológica que se había desarrollado en las prisiones generaban la cohesión suficiente en torno a un líder para una ulterior acción criminal. Si en la acusación se hubiese introducido la conspiración para cometer el delito, probablemente hubiera habido una valoración diferente del Tribunal Supremo. No obstante, la sentencia salva la investigación policial y judicial y la propia sentencia de la Audiencia. Lo único que dice es que el estadio en el que estaba la trama no lo considera lo suficientemente grave como para decir que ya habían empezado la actividad delictiva. Yo lo que digo es que en esas cosas es muy difícil establecer la línea divisoria.