El portazo de San Gil agrava la crisis del PP y aumenta las críticas a Rajoy

ESPAÑA

Aguirre exige una reflexión al líder popular y Ana Botella dice que el texto no garantiza los principios del partido

13 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Que Zaplana y Acebes no estarían estaba cantado. Que Aguirre jugara sus bazas era previsible. Que la vieja guardia protestara por ser laminada en aras de la renovación era esperable. Pero que María San Gil, uno de los mayores símbolos del PP en los últimos años diera un portazo a Rajoy no lo esperaba nadie. La negativa de la presidenta del PP vasco a firmar una ponencia política que, según ella, no defiende con firmeza «la lucha por la libertad» en el País Vasco, ha puesto de manifiesto que la crisis en el PP va mucho más allá de la pugna por el liderazgo. Ayer, el partido se fracturó abiertamente entre quienes defienden la tesis de San Gil de que no se puede cambiar el discurso frente al nacionalismo y los que opinan que es necesario evolucionar para no seguir aislados.

San Gil, designada por el propio Rajoy como una de las responsables de la ponencia política del congreso de junio junto al canario José Manuel Soria y la catalana Alicia Camacho, ha visto como Soria desoía todas sus propuestas y presentaba una ponencia que, aunque no se hará pública hasta hoy, apuesta por un PP menos antipático al nacionalismo. Por ello, alegó «diferencias fundamentales» y abandonó la ponencia.

Tras el estupor inicial, llegaron las reacciones y el análisis. Un dirigente del PP aseguró a La Voz que, más allá del daño que el portazo de San Gil pueda hacer a Rajoy, lo ocurrido evidencia que el líder no controla el partido ni es consciente de las diferentes sensibilidades en el PP. «Es incomprensible y suicida que se pretendiera un giro sobre el nacionalismo y se designara a San Gil e incluso a Alicia Camacho para redactarlo», explicó este dirigente.

El descuelgue de San Gil es más relevante si se tiene en cuenta que el propio Rajoy la incluía en lo que él llama su equipo, con el que pretende presentarse al congreso de junio. El presidente del PP llegó a ofrecer a la política vasca figurar como número dos en la lista por Madrid en las pasadas elecciones. Pero algo debió temer San Gil cuando rechazó el ofrecimiento. Aún así, fuentes cercanas a Rajoy aseguraban ayer que todavía confían en un acercamiento de posturas con San Gil.

La crisis abierta fue aprovechada por los críticos de Rajoy para cuestionar su actitud. La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, aseguró que el abandono de San Gil debe llevar «a todos a reflexionar», pero precisó que esa reflexión deben hacerla sobre todo quienes tienen «la máxima responsabilidad política a nivel nacional». Es decir, Rajoy y sus colaboradores. El todavía secretario general, Ángel Acebes, afirmó que San Gil «es lo mejor del PP y lo mejor de la política», mientras que Jaime Mayor Oreja aseguró que San Gil tiene razones «más que poderosas para abandonar la ponencia política».

Feijoo: «Rajoy no es ponente»

Pero la crisis provocó también lo más cercano que ha habido hasta ahora en el PP a una crítica del entorno de Aznar a Rajoy. La esposa del ex presidente y concejala del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, aseguró que la postura frente al nacionalismo está en el fondo de la renuncia de San Gil. Botella dejó claro que en esta cuestión ella está con la dirigente vasca y que si San Gil ha abandonado es porque en la ponencia «no se estarán garantizando los principios del partido». «Vamos a luchar porque esa idea se vea reflejada en la ponencia política», añadió sin especificar junto a quién luchará.

El presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, trató ayer de minimizar las consecuencias de la crisis abierta y aseguró que «las ponencias son de los ponentes y de nadie más». «Los responsables son los ponentes, y lo han de resolver los ponentes. Rajoy no es ponente en el Congreso», añadió Feijoo.