José Blanco sale en defensa del Gobierno y niega que el partido se sienta marginado

ESPAÑA

Es ya de dominio público, incluso mundial, el predominio de las mujeres en el nuevo Gobierno de Zapatero. En cambio, no se ha destacado tanto que 9 de los 17 ministros carecen de carné del PSOE. Y esto parece no haber gustado tanto en el partido, en el que ya han surgido algunas voces críticas con el presidente, al que acusan de haber marginado a la formación que le ha ayudado a mejorar los resultados electorales conseguidos hace cuatro años.

Para evitar que este runrún se extienda y pueda crear problemas inesperados, el secretario general del PSOE se vio obligado a dar la cara ayer en público para asegurar que el nuevo Ejecutivo tendrá el pleno apoyo del partido, que, aseguró, estaba al tanto de los cambios en la estructura del Gobierno que preparaba Zapatero.

El número dos del PSOE aseguró en rueda de prensa que el nuevo Gobierno es «inequívocamente socialista por la política que le inspira y por sus componentes». Salió así al paso de quienes consideran que se trata de un Gabinete excesivamente técnico y demasiado neófito, en la línea contraria, precisamente, al reforzamiento del peso político que le viene reclamando el partido a Zapatero desde la pasada legislatura.

«Lo nuevo resulta novedoso, y nos dejamos llevar por estereotipos instalados», argumentó Blanco antes de pedir un poco de tiempo para juzgar el calado de los cambios, ya que, dijo, «a las personas se las juzga por los hechos».

Blanco no olvidó tampoco las críticas de Mariano Rajoy, quien el sábado calificó de continuista el nuevo Ejecutivo. El dirigente socialista le respondió que el líder del principal partido de la oposición es el menos indicado para hablar de continuismo, ya que «lleva 25 años en el coche oficial, del que no se ha bajado» y es «el protagonista inequívoco del continuismo de la derecha española, que no atiende a razones para renovarse».

El secretario general de los socialistas trató también de desmentir que las presiones de Manuel Chaves fueran determinantes para la continuidad de Magdalena Álvarez, pese a que el presidente andaluz y también del partido no estaba dispuesto a que quien fue su consejera de Economía saliera del Gobierno por la puerta falsa después de haber sido reprobada por el Senado. José Blanco defendió la gestión de Magdalena Álvarez y aseguró que ha sido la ministra de la democracia que «mejor gestión ha hecho, si valoramos la gestión en kilómetros de autovía licitados». E insistió en que no solo tiene capacidad de gestión, sino también capacidad política, a pesar del alud de críticas que su continuidad ha suscitado en Galicia y en Cataluña.