Rajoy niega que tenga problemas con Aguirre pese a citarla a una reunión

ESPAÑA

El hermetismo de Rajoy en torno a sus próximas decisiones está generando tal grado de ansiedad y desconcierto en su partido que tanto el presidente del PP como la nueva portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, se han visto obligados aprovechar cada comparecencia para calmar los ánimos. Y, sobre todo, para negar cualquier atisbo de discrepancia y menos aún de rebelión interna. Ayer, en un hecho inusual, Rajoy aprovechó su rueda de prensa tras las consultas con el Rey en la Zarzuela para asegurar que nunca ha tenido ninguna «aspereza» ni «problema» con Esperanza Aguirre.

Aunque el líder del PP admitió que el pasado miércoles almorzó con la presidenta de Madrid en un conocido restaurante, aseguró que no fue para que esta le garantizara que no presentará una lista alternativa en el congreso de junio. Rajoy se escudó en que se trató de una reunión «privada» y Aguirre se limitó a decir que en la comida hablaron «de política». El presidente popular restó también trascendencia a otras especulaciones, como la de que Ruiz Gallardón será el próximo secretario general del PP. «Uno lee cosas verdaderamente sorprendentes», dijo al respecto, al tiempo que invitó a «separar el grano de la paja».

Ante el malestar creado en un sector del partido por el cambio radical en la dirección del grupo parlamentario y el que se prevé en el próximo congreso del PP, Rajoy afirmó, una vez más enigmático: «Yo sé lo que tengo que hacer, todo el mundo sabe lo que voy a hacer, y la inmensa mayoría de los militantes y dirigentes del partido sabemos lo que tenemos que hacer». En todo caso, aseguró que a él «nadie» le ha planteado ninguna queja o disconformidad y que se encuentra «muy tranquilo» porque sabe que cuenta con «muchos» apoyos.

El discurso no cambia

Lo que sí dejó claro es que la renovación afectará a las personas, pero para nada al discurso. Aseguró que el programa electoral con el que se presentó a las últimas elecciones será la «guía y referencia del PP a lo largo de estos cuatro años». Con ello, descartaba cualquier posibilidad de que la ponencia política que se elabore en el congreso de junio marque un giro ideológico o estratégico en el partido.

Rajoy no aclaró el sentido del voto del PP en el debate de investidura y afirmó que no lo decidirá hasta escuchar el discurso de Zapatero. Fuentes del partido afirman que el Grupo Popular votará en contra, pero que Rajoy tiene dificultades porque en la campaña pidió a Zapatero que se abstuviera en su hipotética investidura. Algunos dirigentes del partido le piden por ello que se abstenga como gesto de distensión y renovación, pero todo indica que no lo hará.