Interior da por desarticulado el grupo encargado de cometer acciones terroristas fuera del País Vasco
Esperaban recibir un coche bomba para atacar el complejo de Azca, frente al estadio Santiago Bernabéu
Martín Sarasola e Igor Portu, los etarras detenidos el pasado domingo en Mondragón (Guipúzcoa), ultimaban los preparativos para hacer estallar en los próximos días un coche bomba en el complejo de Azca, el principal centro financiero y comercial de la capital de España, ubicado en el Paseo de la Castellana, frente al estadio Santiago Bernabéu. Esta debería haber sido la próxima acción del comando terrorista responsable de las «últimas acciones más significativas de ETA», entre ellas el atentado de la T4 de Barajas, según confirmó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que lo dio por «desarticulado».
Sarasola, el jefe del comando, confesó a la Guardia Civil, «con pelos y señales», toda la actividad terrorista desarrollada por el grupo desde el 2001 y aportó «detalles [sobre los atentados] que solo él podía saber», según aclaró ayer el ministro del Interior en una rueda de prensa.
El propio Sarasola, según su confesión, se había desplazado el pasado mes de diciembre a Madrid, había inspeccionado la zona de Azca en al menos dos ocasiones, había comunicado los datos a la dirección militar de ETA y había conseguido luz verde para ejecutar el atentado. El comando, que esperaba recibir en breve un coche bomba procedente de Francia, solo tenía que decidir en cuál de los cuatro aparcamientos subterráneos -y uno exterior- que hay en el complejo iba a colocar el coche bomba.
La zona amenazada alberga las sedes de entidades financieras como el BBVA y Caja Madrid, la torre Picasso, los edificios de importantes constructoras, hoteles y empresas, y el Corte Inglés más grande de la capital. Por esta área transitan y trabajan cada día decenas de miles de personas, y bajo los edificios y parques pasa uno de los viales subterráneos más utilizados de Madrid.
No es la primera vez que ETA pretende provocar una gran catástrofe en el complejo de Azca. El 21 de diciembre de 1999, la Guardia Civil logró neutralizar en Calatayud (Zaragoza) dos furgonetas cargadas con 1.688 kilos de cloratita con las que la banda pretendía volar al día siguiente la torre Picasso, el entonces edificio más alto de Madrid con 157 metros y 44 pisos llenos de oficinas.
Martín Sarasola no solo desveló sus macabros planes para el complejo de Azca sino que explicó, con todo lujo de detalles, que él, Portu y Mikel San Sebastián, uno de los dos miembros del comando que han huido, fueron los terroristas que el 30 de diciembre de 2006 volaron con varios cientos de kilos de amonal reforzado con explosivo militar (hexógeno) el aparcamiento D de la terminal 4 de Barajas.
La confesión del etarra y las comprobaciones realizadas por la Guardia Civil indican que el grupo de Sarasola fue el «comando especial» utilizado por el jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Txeroki , para romper la tregua y cometer los grandes atentados fuera del País Vasco.
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