La sentencia declara probado que ambos acusados integraban en diciembre de 1995 el comando Madrid de ETA, que tenía alquilados tres pisos en la capital de España. Olarra y Mujica se ocupaban de hacer vigilancias sobre objetivos de la banda terrorista, según indica la sentencia, que explica que, concretamente, vigilaron y anotaron movimientos de la furgoneta atacada posteriormente en determinadas fechas de septiembre y octubre de 1995, según consta en una libreta que fue intervenida en uno de los pisos.
Otros miembros del comando que no han podido ser identificados con la información previa colocaron el 11 de diciembre de 1995 un coche bomba en la confluencia de las calles Peña Prieta y Avenida de la Albufera, cerca del Puente de Vallecas, cargado con entre 40 y 50 kilos de amonal reforzados con exógeno o dinamita.
A las 14.50 horas, los terroristas accionaron el mando a distancia e hicieron estallar el artefacto que mató a los seis ocupantes de la furgoneta y causó heridas a 44 personas, convirtiendo la zona en un infierno, con cadáveres y personas que se desangraban tiradas por el suelo en muchos metros a la redonda. La voladura también destrozó un centenar de coches, mobiliario urbano y jardines, y causó desperfectos en varios edificios.
Cartas de extorsión
El Ministerio del Interior no tiene constancia de que ETA haya enviado nuevas cartas de extorsión a empresarios del País Vasco y Navarra, pero, si es así, pide a quienes hayan podido recibirlas que lo denuncien. «Hasta este momento no tenemos conocimiento de la existencia de esas cartas», dijo ayer el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida.