Polop prefiere el móvil sentimental al urbanístico

Alejandro Posilio

ESPAÑA

Polop es un pueblo en situación de tensión y preocupación por el intento de asesinato que ha sufrido su alcalde, Alejandro Ponsoda. La pregunta que se hacen todos es ¿por qué? Y nadie encuentra respuesta. Y de las dos primeras que han surgido, según las investigaciones policiales, una venganza sentimental o por intereses urbanísticos, la mayoría de los vecinos prefieren que sea la primera de ellas, puesto que en caso contrario se les plantea la siguiente duda: ¿Vive entre nosotros alguien capaz de contratar a dos sicarios para que maten a una persona por un trozo de terreno? Si la respuesta es afirmativa, tienen de qué preocuparse.

Tanto los compañeros populares de la corporación local como los ediles de la oposición coinciden en que no creen que la agresión haya tenido que ver con alguna cuestión municipal. «Alejandro siempre ha mostrado un gran interés por compensar a los vecinos que han resultado perjudicados por alguna actuación del ayuntamiento, ya sea urbanística o de cualquier tipo. Siempre ha tratado de minimizar los daños y solo cuando ha sido imprescindible se ha procedido a la expropiación», asegura Juan Cano, teniente de alcalde que está ejerciendo de regidor durante la ausencia de Ponsoda.

Esta teoría es compartida por el portavoz del principal partido de la oposición, José Verenguer, que lidera la coalición de electores Gent de Polop (GdP): «Esta agresión es incomprensible si se busca una causa urbanística. Aquí no se han producido grandes polémicas urbanísticas y menos en estos momentos, cuando las principales actuaciones ya están diseñadas y en marcha. Además, los pocos perjudicados que ha habido han recibido buenas compensaciones. Los primeros indicios que han implicado a un matrimonio joven por una expropiación de un pequeño terreno son descabellados. Tengo la certeza absoluta de que los agresores no son de este pueblo», subrayó.