PSOE: bajarán los nacionalistas

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Semana dura para los socialistas, con la dimisión de Pla, la inoportunidad de Fernández Bermejo, el vídeo de Zapatero y la intervención en el Constitucional

21 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

No hay término medio porque es una batalla a muerte. O el PSOE o el PP, el que pierda el 9 de marzo tiene crisis interna asegurada. Ambos partidos están convencidos de que van a ganar las elecciones legislativas y así lo transmiten a sus militantes.

Las encuesta siguen ancladas en el empate técnico. En la dirección del PSOE, sin embargo, José Blanco trata de convencer a los dirigentes más escépticos de que obtendrán «una victoria con contundencia», es decir, por más escaños que en el 2004. Se apoya en la cocina de sus encuestas y «porque partimos de mejores condiciones que las de hace cuatro años cuando ganamos».

Cuando se le piden detalles, Blanco suelta lo siguiente: «A pesar de los sucedido en Madrid, en municipales y autonómicas, aspiramos a ganar en esa comunidad el 9 de marzo y lo mismo en la valenciana». Cuando dijo eso ya conocía el fiasco Pla y lo daba por descontado. Tratará de presentarlo al revés: dimite un socialista por el simple impago de una factura, pero no se retira un popular como Carlos Fabra en Castellón, que lleva años arrastrándose por los tribunales por supuesta corrupción y tráfico de influencias.

A pesar de que en Cataluña el AVE avanza de socavón en socavón, afectando al servicio de cercanías y con los usuarios hastiados, los socialistas esperan ampliar allí su victoria. Y lo mismo en Andalucía, donde se celebran autonómicas en las que se pronostica la victoria de Manuel Chaves . No se entiende, sin embargo, si todo va tan bien, a qué vienen esas ofertas sorprendentes de la Junta de Andalucía como los seis mil euros por niño con fracaso escolar. Alguien puede pensar que se premian económicamente los suspensos.

En el resto, el PSOE espera mantener o mejorar resultados, desde Galicia y las dos Castillas, a Baleares y Canarias.

Pero hay algo de gran interés: «En el Congreso que surja de las próximas elecciones habrá menor representación de los nacionalistas». A juicio de Blanco, el peso actual de algunas minorías es culpa de Aznar , que desde su mayoría absoluta fustigó a determinadas comunidades y de ahí la reacción electoral de defensa. Como esta legislatura no ha sido igual, lo previsible es que los nacionalistas pierdan representación. Y, puestos a arriesgarse, Blanco detalla los que van a retroceder: en Galicia, léase BNG; en el País Vasco, aunque dependerá de si ANV puede ir a las elecciones; en Cataluña, donde el retroceso puede afectar a Esquerra o a Convergencia, y en Canarias, donde, a su juicio, «Coalición Canaria se ha convertido en un apéndice del PP».

El mago de las encuestas

No se recuerda un pronóstico tan completo, ni tan arriesgado, en lo que va de democracia, obviando algunas bravuconadas que por lo general suelta gente de todos los partidos en campaña electoral. Ni Alfonso Guerra , que pasaba por ser el mago de las encuestas y acertaba casi todas en plena noche electoral, se atrevió a tanto. Y por si fuera poco, Blanco terminó así su pronóstico: «Acuérdense de lo que acabo de decir». Nos acordaremos, claro, como nos acordamos de que pronosticó antes del 14 de marzo la victoria socialista cuando no lo creía nadie. Y tampoco olvidamos que, unos meses antes de las elecciones autonómicas y municipales del 27 de mayo, habló de «una sorpresa en Madrid». Menudo disgusto se llevaron los socialistas la noche electoral.

Ni una palabra sobre Rosa Díez y su partido, UPD, al que se suma ahora Ciutadans de Cataluña. Ni PSOE ni PP hablan de esa fuerza política emergente. Es lo único en lo que parecen estar de acuerdo. Son algunos medios y numerosos ciudadanos anónimos los que van dando vida a esa nueva formación, aunque se ignora si con la energía suficiente como para obtener escaños. Si acaso en las europeas.

El entusiasmo de Blanco tiene réplica optimista en el PP, aunque no haya ningún dirigente que salga públicamente a detallar y justificar su pronóstico. Como sabiamente advierte Mariano Rajoy , «las elecciones más que ganarlas uno, las pierde el otro». Y confía en que el PSOE vaya haciendo méritos como su intervención en el Tribunal Constitucional, las declaraciones inoportunas del ministro estrella Bermejo , el polémico vídeo de Zapatero , las declaraciones de Maragall , que ahora ya no contarán al haber admitido oficialmente su enfermedad, y algunos episodios por llegar.

Si el PP gana, la crisis en el PSOE está servida, con Bono por allí de vuelta. Si el PP pierde, Rajoy puede pensar en su sucesión y a Blanco lo sacarán a hombros.