El Congreso aprueba el envío de más tropas a Afganistán un día después del asesinato de dos soldados.
El Congreso de los Diputados autorizó este martes, con el respaldo de PSOE, PP, CiU, PNV y Coalición Canaria, el envío a Afganistán de otros 52 militares, integrados en dos equipos de instrucción, con la misión de adiestrar a dos unidades del nuevo Ejército Nacional Afgano. Su función, prevista en la estrategia de la OTAN para 'afganizar' el país asiático y sus instituciones, consistirá en suministrar a las precarias milicias locales la formación y las capacidades precisas para que en el futuro puedan asumir el control del territorio y las tareas de estabilización que ahora realizan las tropas extranjeras.
La iniciativa fue presentada ante la comisión de Defensa de la cámara baja por el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, un día después del atentado que costó la vida a dos soldados e hirió a otros seis cerca de la región de Farah, al oeste del país. En un debate tenso y celebrado, en palabras del portavoz del PP, Fernando López-Amor, «con dos cadáveres calientes encima de la mesa», Alonso pidió permiso a los parlamentarios para dar «un paso más» en la ayuda que España presta desde enero de 2002 al gobierno de Hamid Karzai para extender su autoridad en un país que está muy lejos de controlar.
El proyecto, cuya puesta en práctica comenzará en breve con la marcha de los 52 soldados hacia el país asiático, salió adelante por 34 votos a favor y 1 en contra emitido por el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, quien «frente a la degradación» de la situación en tierras afganas exigió la retirada de las tropas españolas. El portavoz del BNG, Francisco Rodríguez, también expresó el rechazo del Grupo Mixto a la propuesta de Alonso, pero luego no pudo votar en contra por encontrarse en otra sala donde se celebraba otro debate.
200.000 euros mensuales
Los 52 instructores españoles se establecerán en el destacamento 'Camp Storm', ubicado a pocos kilómetros de la base española de Herat, donde entrenarán a un batallón logístico y otro de servicios del 207 Cuerpo de Ejército de Afganistán. De acuerdo con las estimaciones iniciales de Defensa, harán falta nueve meses de formación para que estas unidades alcancen un nivel operativo mínimo, y otros tres para su consolidación. El coste que supondrá la iniciativa ascenderá a 200.000 euros al mes, y además de otros 200.000 adicionales que irán destinados a levantar las instalaciones.
El ministro Alonso subrayó en la cámara que el compromiso del Gobierno de España con Afganistán, donde ya tiene desplegados otros 690 efectivos, «sigue siendo el mismo» a pesar de las bajas causadas por la acción del terrorismo. «Estamos en Afganistán como mandan las resoluciones de Naciones Unidas para garantizar la seguridad y promover las condiciones mínimas de esperanza de la sociedad», explicó. En ese sentido, señaló que el reforzamiento de las fuerzas armadas y la policía afganas son factores «clave» para la consolidación del Estado y para el éxito de la estrategia de la comunidad internacional.
El responsable de Defensa destacó que desistir de esas tareas y abandonar ahora el país conllevaría la vuelta al poder de los talibanes y la retroacción de su población a los «niveles de represión intolerables» anteriores, que afectaban sobre todo a las mujeres y las niñas afganas. Afganistán, explicó, «emite terrorismo» hacia el resto del mundo y sobre todo hacia el vecino Pakistán, que podría verse «desestabilizado» de ocurrir una involución política de esa envergadura.
Guerra
El portavoz del PP, Fernando López-Amor, quiso obligar al ministro de Defensa a admitir que la misión de Afganistán es igual a la realizada en Irak durante el mandato de José María Aznar y sus objetivos «los mismos». Señaló que los soldados muertos el lunes fueron víctimas de «un acto de guerra» y la operación «ha sobrepasado los límites de la autorización del Parlamento». Por ello, pidió el presidente del Gobierno explique ante el Pleno el trabajo de los soldados y «solicite que se actualice la autorización dada en su día, porque los cometidos y la forma de operar se han modificado».
El presidente de los 'populares', Mariano Rajoy, insistió en reclamar la presencia del jefe del Ejecutivo. En una visita a San Sebastián de los Reyes, destacó que su grupo ha apoyado al Ejecutivo siempre en los envíos de soldados para operaciones de paz, pero exigió al presidente del Gobierno «que lo explique en el Parlamento, que diga la verdad a los ciudadanos, que les diga que allí hay riesgo».
Los portavoces de CiU, PNV, Coalición Canaria y PSOE dieron por buenos los argumentos del ministro de Defensa en nombre del Gobierno, al que brindaron su apoyo para sacar adelante la iniciativa. No obstante, expresaron su preocupación ante el manifiesto deterioro de la seguridad en el país asiático y el riesgo que allí corren los soldados por la proliferación del terrorismo, que el lunes elevó con su último ataque a 22 los muertos españoles en Afganistán.
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