El coche bomba empleado por los etarras fue robado en Francia el 3 de septiembre

La Voz

ESPAÑA

El atentado fallido de La Rioja ha inquietado a los servicios de Información de la policía: el nuevo comando Vizcaya ha demostrado que, además de la audacia de cometer un atentado como el de Durango, tiene capacidad e infraestructura suficientes para repetirlo tan sólo diez días después del arriesgado ataque contra la casa cuartel y con las fuerzas de seguridad en los talones.

El Ford Fiesta verde que los terroristas cargaron con 61 kilos de amonal para estallar en Logroño fue robado el pasado 3 de septiembre, la semana siguiente del ataque de Durango, en el departamento galo de Tarn, en la región de Midi-Pyrenees, lejos de las bases tradicionales de ETA en el suroeste del país vecino.

Los servicios de Información creen que este coche, como la furgoneta Citroën C-15 usada en Durango, fue llevado de inmediato a una bajera de Vizcaya, donde el comando (autosuficiente y con capacidad para montar artefactos) preparó el turismo (incluida la modificación del chasis para anclar las ollas) y colocó la bomba.

Según desveló ayer el secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, el Ford Fiesta recuperado en la capital riojana tenía placas falsas confeccionadas con una de las dos troqueladoras que ETA robó el 13 de mayo de 2002 en la empresa Disprauto de Usúrbil (Guipúzcoa), en la que también sustrajo 250 juegos de matrículas vírgenes.