Acusa al Gobierno de Zapatero de «malgastar» la herencia económica que dejó el anterior del PP
09 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Mariano Rajoy acusó ayer al Ejecutivo de Zapatero de «malgastar» la herencia económica que dejó el PP mientras gobernó y de «estar fuera de la realidad» de los problemas de los españoles. El líder de la oposición acudió a Marbella a conmemorar los cien primeros días de mandato popular y aprovechó para recordar las declaraciones del vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, sobre «la incertidumbre» de las perspectivas económicas, y que, a su juicio, no aportan nada porque «los españoles sabemos que hay un problema económico». Rajoy acusó al Gobierno de mostrarse «insensible» ante las principales preocupaciones reales de los españoles y que afectan «al bolsillo», como «las hipotecas, los salarios, la subida de la cesta de la compra y la cuantía de las pensiones».
Adelantó que si el PP gana las elecciones, volverá a «bajar los impuestos», reducirá el IRPF y el impuesto de sociedades, suprimirá el impuesto de patrimonio y solicitará la Junta de Andalucía que elimine el de sucesiones y donaciones.
El presidente del PP cuestionó el cumplimiento de algunas de las propuestas del Gobierno andaluz, especialmente en materia de vivienda, después de que el presidente de la Junta, Manuel Chaves, prometiera viviendas para cualquiera que gane menos de 3.000 euros mensuales. Nadie, dijo, se cree «que se vayan a dar viviendas para todos», y aseguró que este tipo de promesas sólo consiguen dañar la imagen de Andalucía, a la que Chaves «ha dejado en último lugar».
Rajoy también se refirió a los incidentes registrados en el municipio guipuzcoano de Lizarza. «Voy a defender la bandera española como lo hace Regina Otaola» porque «quiero y siento la bandera española», dijo, y reclamó que la enseña ondee en todos los ayuntamientos españoles.
Volvió a criticar el proceso impulsado por Zapatero para lograr el final dialogado de la violencia porque fue «un disparate», y también reprochó al presidente su concepto de nación. España, afirmó, es «una nación de ciudadanos libres e iguales».