El olvidado castillo del Soberano, antes oculto por un manto de vegetación, ha salido a la luz para recordar su papel protector de la villa del encaje.
11 feb 2011 . Actualizado a las 12:52 h.Nada. Eso es lo que aparece sobre el castillo del Soberano, protector de Camariñas y de su estratégica ría, en los textos de geografía de Galicia. Incluso la gente de la villa del encaje jamás lo citaba ante los visitantes. El castillo ?batería pegada al Atlántico? parecía haber desaparecido para siempre, yaciendo bajo una gruesa capa de tierra y vegetación.
Por una de esas carambolas de la vida, la fortaleza está en manos privadas y su dueño, Juan, ha demostrado ser una persona que no solo se preocupa por su pueblo sino que invierte en él. Y ni corto ni perezoso, permisos de la Dirección Xeral de Patrimonio en mano, se ha metido a limpiar todo aquello. Incluso venciendo reticencias iniciales por parte del Ayuntamiento. Juan no está todavía satisfecho porque las condiciones meteorológicas le han obligado a detenerse, pero el hombre no oculta su optimismo y espera que en abril haya terminado esa fase inicial.
¿Qué va a pasar después? No aparece un horizonte claro. Cualquier acción pensada en rentabilizar social y económicamente en castillo implica una rehabilitación, y eso es harina de otro costal ?otro tipo de autorizaciones, municipales incluidas, más dinero, un proyecto viable, etc.?, pero en principio que le quiten lo bailao: el lifting ha dejado muros y almenas al descubierto, y unos y otras han rejuvenecido.
Lo que ahora mismo se puede contemplar ?y admirar? es lo que queda de un recinto amurallado con tres baluartes, uno principal y dos secundarios, que tenían un foso para dificultar su conquista por el enemigo. ¿Hacía falta todo eso hace dos siglos y medio? La respuesta es afirmativa, porque durante las centurias XVI, XVII y XVIII las incursiones y combates navales no fueron estadísticamente raros a lo largo de la costa gallega, y el castillo del Soberano se enmarca en un plan para fortificar toda esa ribera, plan en el que entraron Fisterra, Corcubión y Cee, por ejemplo.
Batería curva
En este caso concreto se sabe que en el año 1740 ya estaba construida una parte del recinto amurallado, que presume de una batería curva con diecisiete troneras y que mira al mar, primera línea de defensa. Había también una nave que tanto acogía a los soldados como servía de almacén e, incluso, de polvorín. De esta nave quedan los cimientos y poco más.
¿Y qué le pasó a este castillo? ¿Fueron los franceses napoleónicos, que por aquí anduvieron, los que lo arrasaron? ¿Fue un temporal, ya que las olas lo lamen? ¿Fue un incendio de los habitaules en las fortalezas gallegas? Pues no. Simplemente fue víctima de la ignorancia humana. En los años 40 del siglo pasado, cuando no estaban las cosas para protestar y ni siquiera para discrepar de manera educada, fue desmontado parcialmente y sus piedras acabaron formando parte del puerto. Más suerte ?¿peor?? corrieron los cañones. Fueron colocados en vertical en el propio puerto y a ellos se ataban las embarcaciones.
En cualquier caso, visto lo visto, corrió mejor suerte que la batería que en 1801 se construyó en Muxía, con quien comparte ría. Entre una y otra hacían difícil el paseo naval al que el corsario enemigo se había habituado. Un hábito que databa de tiempos medievales, cuando los piratas normandos parecían mostrar especial querencia por esta ría.