En la sesión de apertura de curso del Círculo de Economía de este año uno de los más reconocidos economistas españoles, que hoy ejerce como consejero de la Generalitat, manifestó que los poderes públicos son como gases que se expanden si encuentran espacio y que, ya que ahora tienen serias dificultades para expandirse, había que aprovecharlo. Toda una declaración de intenciones sobre cómo esta crisis fiscal causada por una recesión, a su vez provocada por la ausencia de control de los mercados financieros, se debe aprovechar para desmontar el Estado social. Transfiriendo el espacio antes ocupado por los gases -tóxicos- públicos, en favor de los purificados aires del mercado privado (en sanidad, medicamentos, enseñanza, atención a dependientes, planes de pensiones y un largo etcétera). Un consejo doctoral que la Generalitat brinda a la Moncloa.
Es este un viejo mantra neoliberal que se desmelenó tras la caída del Muro. Sin un adversario en otro bloque, los estrategas de las potencias capitalistas habrían concluido que el Estado social (la economía social de mercado que figura en el Tratado europeo) debía archivarse como una concesión defensiva, y táctica, frente al comunismo. Aquel pacto social sería ahora prescindible, por eso se está en privatizarlo y desregularlo todo. Es algo más que una mera coincidencia que Merkel haya crecido entre las juventudes comunistas de la extinta Alemania del Este. Ciertamente una experiencia que no ayuda a tener planteamientos moderados en todo esto.
Visto así, Andreu Mas Colell, Merkel, Sarkozy, Barroso, Draghi, y tutti cuanti están a lo que están, se rasgan las vestiduras por el riesgo moral (tóxico) que supondría garantizar colectivamente, a través del BCE, la solvencia y deudas públicas en Europa, pero no les tiembla el pulso al saltarse ese riesgo moral, una y otra vez, cuando se evita la caída de entidades financieras privadas zombis. Con un BCE que regatea financiar a unos exigiéndoles abstinencia, pero que ofrece barra libre a los otros. No a lo tóxico público, sí a lo privado purificador. Impresionante.