El PIB no creció en el tercer trimestre por los ajustes y la nula demanda
12 nov 2011 . Actualizado a las 18:42 h.Ya lo había adelantado el Banco de España la semana pasada y ayer lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística (INE): la economía española frenó en seco entre julio y septiembre, es decir, registró un crecimiento cero con respecto al trimestre previo, aunque sí avanzó ocho décimas en comparación con el mismo período del año anterior.
Según la estimación del PIB trimestral, del que el INE presentará el próximo miércoles la contabilidad nacional completa, la expansión de la economía española está sufriendo una más que preocupante ralentización, en línea con el resto de Europa, según advirtió el jueves la Comisión Europea.
La demanda externa -las exportaciones- sigue mostrando una «elevada aportación» al crecimiento, que se neutraliza parcialmente con el lastre que supone la demanda nacional. Tal situación ya la había diagnosticado el Banco de España, que alertó del impacto negativo que estaban teniendo tanto los programas de recortes públicos aprobados por las Administraciones para cumplir con el objetivo de déficit comprometido con Bruselas, como un anémico consumo de los hogares, que ante un panorama laboral cada vez más complicado (al borde los cinco millones de parados y al alza, según las previsiones), tiran de sus ahorros para afrontar los gastos.
La vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, destacó ayer que el PIB interanual había avanzado una décima más de lo previsto, (el 0,8 % frente al 0,7 %), pero dicho cambio se explica por la nueva base de las cuentas nacionales, que ha modificado al alza algunos de los datos del PIB presentados en su día.
En cualquier caso, lo que no cambia es la caída de la economía que, después de seis trimestres consecutivos de subidas (cinco para la tasa interanual), se estanca, al pasar del 0,4 % del primer trimestre del año, al 0,2 % en el segundo y al crecimiento nulo en el tercero.
A ello se suman las perspectivas poco alentadoras hechas públicas esta semana por varias instituciones y organismos que, como el servicio de estudios del BBVA, prevén un crecimiento negativo en España en el último trimestre del año. Pese a que técnicamente ello no sería entrar en recesión (harían falta un mínimo de dos trimestres consecutivos de decrecimiento), supone estar a un paso.
Igual ocurre con las previsiones para el 2012, que apuntan a un incremento del desempleo y a un crecimiento mínimo. Por contra, el Gobierno mantiene sus estimaciones, que siguen siendo las más optimistas: unos más que improbables 1,3?% este año y 2,3?% el próximo.