Alemania y Francia quieren pactar el modo de recapitalizar a la banca, pero el uso del fondo de rescate los enfrenta
La canciller alemana, Angela Merhel, y el presidente francés, NicolAs Sarkozy, se reúnen hoy en Berlín con el objetivo de evitar que se repita un crac bancario como el del 2008. Así, tratarán de pactar un modelo para recapitalizar a la banca europea, en graves dificultades por la crisis de la deuda que afecta a la UE, con la potencial quiebra de Grecia como epicentro.
Sarkozy, que ayer mantuvo un encuentro por espacio de una hora con su exministra de Finanzas y actual directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, para preparar la cumbre del G-20 que se celebrará el día 14 en Cannes y abordar la crisis del euro, acude a la cita de Berlín defendiendo el uso del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) como opción directa para la recapitalización de las entidades bancarias, postura que choca frontalmente con Alemania.
Y es que Merkel quiere evitar que el FEEF se convierta en un recurso de acceso fácil (cabe recordar que Alemania es el principal financiador del fondo de rescate), por lo que defiende un modelo alternativo y que, como ha declarado repetidamente en los últimos días, el FEEF sea el último cartucho que usar.
Pasos previos al FEEF
De hecho, la canciller propone que sean las entidades con problemas las que traten de captar por su cuenta fondos para recapitalizarse, recurriendo al mercado o, de no ser posible, a los Gobiernos nacionales. Este sistema ha sido el empleado en la reestructuración bancaria española y parece que goza de las simpatías mayoritarias en Bruselas.
El FEEF solo entraría en acción -defiende Alemania- en el caso de haber fallado los anteriores pasos y únicamente en caso de que el banco supusiera un riesgo sistémico y tras el compromiso de «reformas estructurales».
Según recoge Efe, el rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung informó ayer de que en círculos europeos se plantea la posibilidad de elevar el porcentaje de capital propio que se exige mantener disponible a las entidades financieras para reducir el impacto de un posible impago griego.
Tras las posturas divergentes de París y Berlín laten los intereses específicos de sus respectivos sistemas financieros, fuertemente expuestos a la deuda griega y a la catástrofe que una suspensión de pagos implicaría. Los bancos franceses tienen 53.000 millones de euros en deuda helena, seguidos de los alemanes, con 34.000 millones.
«Los franceses entendieron mal el FEEF», dijo una fuente del Gobierno en Berlín citada esta semana por medios alemanes, según la agencia DPA. Desde el Ministerio de Finanzas en París llegó rápidamente un desmentido: «No hay ningún tipo de diferencia de opinión entre Alemania y Francia».
Pero en la práctica, tal diferencia existe y pasa por el cómo y cuándo usar el fondo de rescate europeo para inyectar dinero a la banca europea en dificultades. El acuerdo que los dos líderes buscan hoy se trasladaría a próximo Consejo Europeo, que se celebrará en Bruselas los próximos 17 y 18 de octubre.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios