El cierre del rape deja al arrastre sin apenas especies que pescar

Espe abuín REDACCIÓN / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

El jueves pasado se prohibió capturarlo en los caladeros de aguas ibéricas

02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando en diciembre pasado el secretario de la organización de productores Pescagalicia-Obarco, Torcuato Teixeira, pedía un plan de rescate para la flota de arrastre de litoral porque auguraba que a mitad de año no quedarían especies de interés comercial que pescar y habría que decretar un cierre del caladero Cantábrico-Noroeste, hubo quien lo tachó de agorero.

Puede que algo exagerara, pero la predicción poco a poco se va cumpliendo. El jueves pasado se cerró la pesquería del rape en aguas ibéricas, una prohibición que se suma a la que ya hay para el lirio, a la que cercenó la campaña de la xarda en el punto álgido de la temporada, a los apuros que cada trimestre pasa con la merluza -de la que ya han pedido un crédito a cuenta de la cuota de diciembre-, y a los pinitos que se hacen para aguantar la cuota de jurel, cuyo consumo, a principios de septiembre, coqueteaba peligrosamente con el 90 % del total.

Unos rapantes, algunas cabras, bogas, cabalón, que hay mucho... Con esas variedades van sorteando una temporada en la que el contador de las especies tiene cada vez más muescas. Es cierto que el rape no es el que tiene mayor peso entre las capturas de la flota arrastrera, pues apenas supone entre el 10 % y el 12 %, pero «coller 5 ou 10 caixas del, pódeche salvar a marea», señala Alfredo Cotelo, armador de A Coruña. Y si se capturan en diciembre, aún mejor. La indignación de Cotelo es mayúscula, porque, asegura, son las Administraciones las que están dando al traste con un sector que «estaba aguantando do emprego» y al que están abocando al desguace con los topes de captura y la limitación de días a que están sometidos por el plan de recuperación de la merluza y la cigala.

Paro biológico

De los cuatro barcos que tiene el armador coruñés, tres están cumpliendo el paro biológico de 60 días que decretó Medio Marino. El cuarto está faenando, pero con dificultades, por eso de que apenas quedan topes sin agotar.

Al margen de eso, si su empresa no encuentra más días, «teremos que amarrar un mes máis». Ocurre que las 158 jornadas que se les permite trabajar -por las citadas limitaciones del plan de recuperación de la merluza- están prácticamente agotadas, y a no ser que algún otro armador se los ceda, no podrá trabajar, pues no le llegan los días para estar activo hasta febrero. Ceder, en este caso es sinónimo de comprar, por más que esa operación mercantil no esté autorizada, pero «e que non queda máis remedio».

Así, si no encuentra quien quiera traspasarle esos días, se verá abocado a la paralización. «Nós o que queremos é que nos deixen traballar, a ver por que temos que parar se hai peixe a patadas», señala en alusión a la merluza, pero también al rape y a otras especies básicas para la flota arrastrera.

El empresario critica, además, que Medio Marino ha concedido licencia temporal para capturar rape con rascos a embarcaciones que no tienen permiso y ahora se da la circunstancia de que «os que si temos autorización non temos cota que pescar». Desde el Ministerio admiten que han concedido permisos temporales, pero apuntan que este año han sido menos numerosos que en anteriores ejercicios y que desde hace unos meses ya no se ha autorizado ningún cambio.

Cotelo habla por su caso, pero «é o mesmo que o de todos, o que pasa é que non se atreven a falar». Él está tan hastiado que hasta parece haber perdido el miedo a represalias. Admite abiertamente que seguir las normas no es posible si se quiere seguir en pie y confiesa cómo pueden ir capeando el temporal: «Estamos roubando». Así de claro. «Somos 57 traballadores na empresa». Y no viven del aire.