Los salarios caerían un 58% si desde 1994 solo se hubieran vinculado a la productividad
ECONOMÍA
Los expertos advierten de los peligros que conlleva para las empresas implementar el aumento salarial a la productividad, por «su carácter anticíclico».
01 abr 2011 . Actualizado a las 13:17 h.El IPC interanual se incrementó un 65,1% entre 1994 y 2010, mientras que la productividad del factor trabajo solo lo hizo en un 7,4%. Si durante estos 17 años hubiese estado activa la propuesta de la Fundación de Economía Aplicada, respaldada por el Gobierno, para vincular la subida del sueldo a la productividad, sin tener en cuenta la inflación, los trabajadores habrían visto mermar su poder adquisitivo un 58%. En el mismo período analizado, el incremento salarial nominal acumulado fue del 76,7%, mientras que la inflación se situó en ese 65,1.
Los datos fueron expuestos ayer por los economistas Manuel Lago y Xan López Facal en una ponencia presentada en el II Foro Galego de Economía, organizado por Rede (Universidad de Vigo) y patrocinado por el grupo Pérez Rumbao.
Lago y Facal advirtieron además de los peligros que conlleva para las empresas implementar el aumento salarial a la productividad, por «su carácter anticíclico». En los años 2008 y 2009 la productividad se incrementó un 1,4% y un 3,1, respectivamente, mientras que los beneficios de las sociedades cayeron un 21,5 y un 9,7%.
A su juicio, una propuesta justa para empresas y trabajadores sería referenciar el incremento de los salarios al mantenimiento del poder adquisitivo, utilizando la previsión inicial de inflación y generalizando la cláusula de garantía. Esta fórmula se acompasaría en el ámbito concreto de la empresa, donde el aumento del salario real estaría ligado, no a la productividad, sino a la cuantía del excedente empresarial a través de la participación de los trabajadores en los mismos. Recibirían una paga única anual no consolidable equivalente a un porcentaje sobre beneficios, si hay.
«Nos convenios sectoriais -añadieron- esta cláusula é a contrapartida lóxica da denominada cláusula de descolgamento, en virtude da cal as empresas con dificultades económicas poden non aplicar os incrementos pactados nos convenios». Esta propuesta choca con la que defienden distintos foros empresariales, que reclaman desvincular el IPC del salarios, y piden incluir en los convenios la movilidad geográfica o el absentismo.