El ministro Blanco avisa de que «Galicia sigue mirando a su ombligo»
La caja gallega negocia contra reloj para presentar antes de seis días el plan de futuro de Novacaixagalicia (NCG) operando como banco y superando el 8% de capital principal que le exige el Gobierno (ahora tiene un 5,2%). Y en esa negociación un pilar fundamental es el blindaje que la entidad quiere que le suscriba el Estado, de tal forma que, a través del FROB, le avale ante posibles pérdidas futuras. Según confirman fuentes financieras en Madrid, esta semana el propio director general de la entidad, José Luis Pego, se ha reunido en el Banco de España por este asunto. La caja, mientras, guarda silencio a la espera del consejo de administración de mañana.
Técnicamente, ese blindaje se conoce como esquema de protección de activos y ya se activó con las intervenidas Cajasur y CCM. También funcionó con la holandesa ING, donde el Estado suscribió una protección ante posibles pérdidas futuras y, a la vez, hizo una inyección pública de capital. Es una fórmula que no disgusta en Galicia.
Ese esquema de protección funciona como un seguro con una franquicia. Es decir, hasta una determinada cantidad de posible pérdida, la caja se hace cargo; a partir de esa cifra, aún por determinar, el Estado asume el pago. Teniendo en cuenta que Novacaixagalicia es una de las entidades más saneadas -su problema es de solvencia- tras destinar más de 3.000 millones, el objetivo de ese esquema no es tanto cubrir pérdidas como captar inversores. Al contar con el respaldo del Estado como avalista será más fácil convencer a fondos de que participen en el futuro NCG Banco. Y, sobre todo, se evitará que la caja tenga que ofrecer fuertes descuentos a esos inversores privados porque la caja estará mejor valorada con ese respaldo público.
Blanco compara operaciones
Mientras, el ministro de Fomento entró ayer de nuevo en el debate sobre el futuro de las cajas. Desde Lugo se felicitó por la «capacidad de entender lo que pasa en el sistema financiero» en el acuerdo de alianza de Caja España-Duero con Unicaja. Blanco lamentó que «mientras otros miran al futuro, Galicia sigue mirando a su ombligo y, cuando despierte, será tarde». Avisó de que si es así, «la responsabilidad será de quienes han hecho de este asunto un tema político, sin importarles el sistema financiero de nuestro país, su fortaleza».
El ministro recalcó igualmente que «se piensa poco en los intereses de Galicia», e insistió en expresar su pesar por el hecho de que «mientras otros avanzan, Galicia se siga mirando el ombligo y perdiendo tiempo».
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