Un hombre debe evitar siempre una guerra. Tener una convivencia siempre pacífica en su casa, con los vecinos», pensaba Roberto Tojeiro (As Pontes, 1928), quien advertía que «si no eres trabajador, tampoco puedes ser empresario».
Comenzó a trabajar con 10 años. En el ultramarinos de su padre aprendió a hacer clientes, y a los 75 años había logrado levantar un conglomerado empresarial, con Gadisa como máximo exponente. Pero hay más: Forestal, Galparquet, Intasa... Galicia le debe a Tojeiro tener gas, pese a las «muchas zancadillas» que le pusieron aquellos que detentaban el monopolio en España. Para alcanzar aquel proyecto se puso el mundo por montera y logró entenderse y llegar a acuerdos en el mundo árabe.
Sincero y directo, y prevenido. Familiar. Hábil hasta tal punto que supo aprovechar todas las ocasiones que se le presentaron desde que compró su primer camión (le costó 39.000 pesetas que le dejaron su padre y unos vecinos) con el que transportaba madera que vendía a Astano.
La vida le dio a Tojeiro la licenciatura. El tiempo, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.