La mesa del concurso eólico planteó hasta 116 dudas antes de valorar los proyectos
ECONOMÍA
La consellería se negó a contestar las preguntas de las empresas del sector
26 ene 2011 . Actualizado a las 11:27 h.El 27 de julio del 2010, seis días después de la constitución de la comisión de valoración del concurso eólico, los siete miembros del grupo encargado de puntuar los 91 proyectos presentados a la puja del viento gallego hicieron acopio de todas las dudas que había que aclarar antes de tamizar las distintas ofertas.
El resultado fueron 116 cuestiones relativas tanto a la formalización de los papeles, la organización de la documentación, los aerogeneradores y su implantación, o las líneas eléctricas de evacuación, como a la repotenciación de los parques eólicos existentes, las áreas de desarrollo eólico y, sobre todo, los planes industriales asociados a las peticiones de megavatios.
Solo las dudas relativas a los planes industriales sumaron 38 cuestiones para consulta jurídica o aclaraciones interpretativas. El 7 de septiembre todas ellas fueron despejadas por la comisión tras evacuar consultas jurídicas. Y las respuestas se remitieron a los distintos equipos de trabajo encargados de filtrar y puntuar las plicas de los grupos eólicos.
Lo curioso es que, desde abril del 2010, sobre la mesa de la Consellería de Economía e Industria dormía un documento con cuatro decenas de preguntas trasladadas por la Asociación Eólica de Galicia, la patronal del sector, sobre las dudas de las empresas.
La batería de preguntas fue remitida al director xeral de Industria, Ángel Bernardo Tahoces, y entre ellas se solicitaban aclaraciones sobre lo que iba a suceder con los planes industriales si las empresas no recibían el mínimo que solicitaban para ejecutarlos (cosa que ha sucedido con 22 de los aspirantes). También preguntaban si era posible monetarizar una parte de los planes industriales e ejecutar otra, además de cuestiones más técnicas sobre cómo se iban a puntuar las ofertas.
La consellería no quiso dar información a las empresas ni prestarles asistencia para resolver sus dudas. De hecho, el titular de Industria, Javier Guerra, evitó reunirse con los empresarios del sector como garantía de la limpieza del concurso. Desde la Xunta siempre se argumentó que las bases de la puja «estaban claras» y que cualquier pregunta podría ser resuelta con una lectura atenta de estos documentos. Ahora se sabe que la propia comisión de valoración precisó varios meses para resolver más de un centenar de cuestiones antes de comenzar a puntuar las ofertas para los 2.325 megavatios en juego.