Enrique lareo | Afectado de Afinsa
«La noticia de la intervención la conocí porque un hijo que estaba en Madrid llamó aquí alarmado. Por lo que explicaba daba a entender que poco menos que nos habíamos quedado sin dinero». Y es que Enrique Lareo, vecino de Pontevedra, tenía invertido en la compañía los ahorros que había ido juntando durante buena parte de la vida. Era un fondo de esos que se tienen reservados para los estudios de los hijos o para cualquier imprevisto que pueda ocurrir. Nunca habría dicho que algo como lo que ocurrió pudiera hacerse realidad en una entidad que, en principio, tenía crédito.
«Los políticos animaban a invertir ahí y no había nada que pudiera hacer pensar que no era legal o era incorrecto», recuerda. En un primer momento, a este vecino de Pontevedra le parecía una broma. «Porque parece un poco increíble que una empresa que llevaba funcionando en torno a 26 años pudiera estar metida en un problema como el que estaba y sin que nunca nadie hubiese dicho nada antes. Es que uno se queda sorprendido con la dejadez que ha tenido el Estado en el tema», apunta ahora.
Transcurrido el tiempo, lo que pasó ha cambiado el modo en que dirige sus inversiones. No actúa igual que antes. Es cauto. Prudente. «Prácticamente te empujan a meter el dinero en el colchón», comenta con cierto aire jocoso. Y es porque cuesta confiar. «No te fías de nada y de nadie, ni de los bancos», explica.
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