A mediados de los noventa se contaban 68.000, mientras el pasado julio apenas 12.000 entregaron leche
La crisis de precios en el sector primario ha obligado el último año al cierre, o cambio de actividad (algunas granjas se han pasado a carne) de 1.458 explotaciones gallegas. Los productores de la comunidad están en el furgón de cola de la remuneración de las industrias, y eso explica buena parte de ese recorte, que se lleva repitiendo desde mediados de los noventa. Galicia ha perdido desde 1994 el 82,4% de sus explotaciones, nada menos que 56.404, a un ritmo de 10 granjas menos cada día. En aquel año se contaban 68.421 explotaciones, con una cuota total de 1.546.375 kilos, lo que suponía una media por explotación de 22.601. Los últimos datos de julio de este año constatan que entregaron leche 12.017 explotaciones. Solo quedan en pie el 17% de aquella cifra inicial.
Hace dos años, el precio medio de la leche llenó de optimismo a los productores (se pagaba el litro a 44,6), pero al año siguiente estas previsiones favorables se esfumaron con el encarecimiento de los forrajes, algo que empieza a suceder de nuevo y que, según avisan los sindicatos, acabará por repercutir en los granjeros, ya muy tocados por los precios que les pagan las industrias (apenas 28 céntimos por litro), los más bajos de España.
En Galicia, el 12% de las explotaciones con más de 300 toneladas de cuota producen el 40% de la leche. Y el 80% de sus ingresos están vinculados a la venta del producto blanco; el resto son subvenciones, ventas de ganado e indemnizaciones.
La desaparición de explotaciones evidencia la fuerte reestructuración del sector, reconversión que Unións Agrarias cree que se ha efectuado a cuenta del propio ganadero, que compró la cuota y las tierras que se vendían e invirtió en maquinaria. Cada explotación tiene ahora una media de 158.963 kilos. Se produce por encima de lo asignado. Antes había multa por sobrepasar la cuota; ahora, no. El problema, para Xóvenes Agricultores, es que antes existían planes de jubilación y de abandono, a modo de colchón. Y la cuota se vendía o la compraba el Ministerio. Pero ahora no.
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