Los consejos de Caixa Galicia y Caixanova se citan hoy por última vez antes de comenzar a funcionar como una sola
La ley gallega suprimirá la autorización previa para emitir cuotas participativas, vía que ya analizan las entidades
Galicia alumbrará este otoño una nueva entidad financiera, producto de unir sus dos cajas de ahorros, pero puede que, a la vez, también una nueva manera de entender el sector. La Xunta aprobará en los próximos meses (tiene de plazo hasta enero) una ley de cajas adaptada a la normativa estatal que dará vía libre a la nueva entidad única gallega para captar capital privado. La fórmula se articula a través de las llamadas cuotas participativas. Son una herramienta similar a las acciones, también con derechos políticos, que darán un vuelco a las cajas españolas.
Hasta ahora, la emisión de este tipo de cuotas tenía que recibir el aval de la Consellería de Facenda, regulador autonómico. Sin embargo, la nueva ley estatal insta a las comunidades autónomas a suprimir todo veto. El Gobierno gallego ya ha comunicado que lo hará dentro del paquete de modificaciones que hará de la norma.
Aunque la Xunta no tenga que dar su autorización, la emisión de esas cuotas ha de llevar el respaldo de la asamblea, es decir, de los 320 miembros que la conformarán a partir de la unión de Caixa Galicia y Caixanova. Y tendrá que aprobarse por mayoría absoluta, como se hace con las decisiones relevantes para el futuro de la entidad (una fusión, por ejemplo). La entrada de capital privado supone dos cosas principalmente: dar voz y voto en los órganos de gobierno de la caja a los nuevos inversores privados, es decir, no elegidos; y remunerar esas cuotas a quienes las compren.
Una salida
En el sector financiero se da por hecho que las cajas españolas se valdrán de esas cuotas para capitalizarse, sobre todo ante las nuevas exigencias para la banca europea, conocidas como Basilea III. «Todas las que están participando en procesos de fusión van a hacerlo, sin duda», apuesta una fuente financiera madrileña. La futura caja gallega no será una excepción, aunque aún no hay ninguna decisión tomada; se está analizando. Otras entidades, en privado, admiten que tienen «muy avanzados» sus estudios para abrir la puerta al capital privado. En todo caso, no se espera hasta el 2011.
Las cuotas tendrán un límite, establecido en un 50% de su patrimonio, si bien las fuentes consultadas entienden que los porcentajes se moverán «sobre el 10, 15 o 20%».
La propia Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) promovió en el Gobierno, y de acuerdo con el PP, la transformación de las cuotas participativas en instrumentos más atractivos, tanto para los inversores como la reforzar el capital, que es uno de los principales problemas de las cajas en la actualidad. Sin embargo, los sindicatos recelan de esa reforma y creen que puede abrir la vía a la privatización de las cajas y su conversión progresiva en bancos. Lo cierto es que el modelo de cajas, tal y como se conoce ahora, sigue en debate.
Última cita
Con ese reto de futuro nace la nueva entidad gallega, que hoy tiene una cita casi definitiva. A mediodía se reúnen, por separado y por última vez, sus consejos actuales para aprobar el proyecto de fusión, que incluye el nombramiento del nuevo consejo para la fusión (22 miembros, 11 por cada entidad), los estatutos de la entidad (que han sido analizados con la Xunta) y la elección de cargos intermedios, bajo la alta dirección que comandarán José Luis Pego, como director general, y Javier García de Paredes como adjunto ejecutivo. Quien no aparecerá en ese organigrama directivo es el actual director de Caixa Galicia, José Luis Méndez.
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