La dirección de las entidades insiste en aprobar el pacto laboral antes de que termine el mes
ECONOMÍA
Fue la de ayer una reunión descafeinada entre sindicatos y dirección de las dos cajas gallegas. Problemas en la conexión de vuelos entre Santiago y Madrid provocaron que parte de la representación empresarial (asesores jurídicos y el responsable de recursos humanos de Caixa Galicia) no pudiera acudir a la mesa laboral convocada en la capital gallega. Y si ya antes de la cita se auguraban escasos resultados, al comprobar las ausencias ya se intuyó que habría que poner cita para otra jornada para seguir negociando. Será el martes.
Por lo pronto, los representantes de las dos entidades mantienen una fecha en la calendario: 30 de septiembre. Para entonces quieren que esté cerrado y acordado con la parte social, con todos o con una mayoría de los sindicatos, el acuerdo laboral, con las prejubilaciones (unas 1.200) y el convenio para los 6.600 trabajadores que se quedarán en la caja fusionada. «Se hai vontade, claro que se pode chegar», expresaba ayer Clodomiro Montero, de la CIG.
Este sindicato, junto a CC.?OO. y Csica, dieron cuenta ayer de un avance de propuesta pensada para esos trabajadores que se pueden quedar. Se trata de mejoras en aspectos sociales para el personal administrativo y para apoderados, con cambios sobre lo previsto inicialmente en el documento que les trasladaron las cajas.
No se entró a debatir ayer una de las cuestiones clave: en qué condiciones se irán a casa los prejubilados. «Entendemos que teñen que ser as propias caixas as que melloren a súa proposta, porque é inasumible, está moi por debaixo doutras fusións», explicaba Montero, actuando como portavoz de los tres sindicatos. Las cajas proponen cobrar un 75% del salario bruto.
UGT, por su parte, mantiene su documento de máximos y cree que lo «importante ocurrirá la próxima semana cuando, esperemos, empiece de verdad la negociación». «Hay muchas cosas que matizar», completaban en la CGT.
La próxima reunión coincidirá con una asamblea de trabajadores del Banco Gallego, firma controlada mayoritariamente por Caixanova. Los sindicatos han citado a la plantilla en un hotel de Santiago para analizar la situación de la entidad tras los despidos en una sección que ha sido externalizada. Los sindicatos dicen, no obstante, que esa asamblea no «interferirá» en la reunión de las cajas.