Zapatero: para cobrar una pensión digna «hay que trabajar algo más»
ECONOMÍA
El presidente seguirá adelante con sus planes de reformas pese a la huelga general
02 sep 2010 . Actualizado a las 02:02 h.«Quedan dos o tres años de reforma y de aplicación de esas reformas», advirtió ayer el presidente del Gobierno a los periodistas que cubren su visita a Japón. En su intervención ante la principal asociación de la prensa del país, Rodríguez Zapatero quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los inversores japoneses, que controlan buena parte de la deuda pública española, por lo que aseguró que, a corto plazo, el objetivo de su Gobierno es apuntalar el crecimiento pero sin aumentar el gasto público.
Pero los rumores sobre la mala salud de la economía española ya han llegado al otro extremo del globo y un periodista japonés inquirió a Zapatero sobre la ayuda que, según él, España había recibido del Fondo Monetario Internacional. «España ni ha pedido, ni ha necesitado, ni necesita asistencia ni de la UE ni del FMI», salió al paso el jefe del Ejecutivo, quien recordó que es España la que está saliendo al rescate de otros socios comunitarios, como Grecia.
Con todo, Zapatero incidió en que todas las reformas planteadas son «imprescindibles», en especial las del mercado laboral y la de las pensiones. Sobre esta última, reiteró que confía en llegar a un consenso con los agentes sociales y los partidos políticos para aprobar antes de final de año el proyecto, que incluirá el retraso de la jubilación de los 65 a los 67 años. «Mantener pensiones dignas exige trabajar algo más», zanjó.
«Campeón de las derechas»
Pero los sindicatos ya no aceptan expresiones de buena voluntad. El mensaje que les lanzó Zapatero desde Tokio, invitándoles a reemprender el diálogo social «al día siguiente» de la huelga general, fue rechazado de plano por el líder de UGT, Cándido Méndez. Lo que tiene que hacer el Ejecutivo -retó- es «rectificar su política» económica, porque con su actual sesgo «no se puede salir de la crisis».
Méndez acusó al Gobierno de haberse convertido «en el campeón de las derechas» de la UE, cuando países como EE.?UU. y Japón han recomendado mantener los estímulos económicos para no estrangular el incipiente crecimiento. Pero sus mayores dardos fueron contra la reforma laboral que, subrayó, acelerará el «brutal proceso de sustitución» que ya se está dando en las empresas, donde trabajadores con condiciones «más o menos dignas» están siendo reemplazados por otros «con escasas garantías laborales».