Lence dice que los sindicatos disparan «al lado contrario» al plantear el boicot a tres industrias

Dolores Cela / Luís Villamor REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

Responsabiliza a las cooperativas de los bajos precios que perciben los ganaderos

02 sep 2010 . Actualizado a las 02:01 h.

El propietario de Leite Río, Jesús Lence, aseguró ayer respecto del boicot anunciado por los sindicatos contra su industria, Lactalis y Lactogal, que no es de recibo plantear esta medida cuando Alimentos Lácteos está regalando leche en la calle. «Los sindicatos -dijo- están disparando al lado contrario. Vienen de vacaciones y están haciendo su propia campaña».

Según Lence, la solución para el sector lácteo, al que le augura la ruina «si esto no coge otro color» está en las manos de las cooperativas y de los primeros compradores, que cuentan en estos momentos con una cuota de mercado de entre el 23 y el 24%, y que recogen en Galicia 1,3 millones de litros al día. «Las cooperativas -insistió- son las que pueden tirar hacia arriba de los precios. Con su cuota de mercado pueden hacer mucha presión».

El industrial lucense recordó que algunas de estas sociedades tienen plantas transformadoras en Negreira (A Coruña) y en Outeiro de Rei (Lugo). Se refería en concreto a Feiraco y a Alimentos Lácteos. «Los socios ganaderos son los que tienen que trabajar por el precio en el campo y en la distribución. Si ellos venden barato nos obligan a las industrias a hacer lo mismo. No podemos hacer otra cosa», puntualizó.

El propietario de Leite Río instó a las cooperativas gallegas a seguir el ejemplo de Central Lechera Asturiana, que pertenece a la Corporación Alimentaria Peñasanta. «Esta empresa está bien gestionada -dijo- porque sus socios son los que más cobran en España por la leche».

Lence explicó que Leite Río recogía hace un año 1,3 millones de litros diarios en Galicia. «Hoy -apostilló- no llegamos a los 900.000 y nuestra cuota de mercado en la comunidad es del 15%. Nuestra planta de Veiga de Anzuelos lleva tres meses parada y tendremos que prescindir de ocho o nueve personas». «En estos momentos -añadió- nos sobra capacidad industrializadora».

Mientras tanto, los sindicatos elaboraban ayer el folleto informativo que servirá de base al boicot que iniciarán el 8 de septiembre en los establecimientos comerciales. Las organizaciones agrarias no han calculado las pérdidas que pueden causar a las industrias con esta medida, con la que pretende forzarlas a que paguen la leche a los ganaderos tres céntimos por encima de lo que lo vienen haciendo y lleguen a los 0,31 euros. Pero, recuerdan que en Francia una protesta similar obligó a las empresas más reacias a sentarse a negociar tras haber visto caer sus ventas una media del 30% por el boicot.

«Non se trata de que pechen as empresas con estas medidas senón de que se senten a negociar», puntualizó el responsable de Unións Agrarias Javier Iglesias, quien, como Juan Orozco, de Xóvenes Agricultores, cree que la iniciativa tendrá más fuerza si se extiende al resto de España, donde los precios son más favorables para los ganaderos, aunque con importantes diferencias entre las comunidades.

«Será moi importante que expliquemos ben o problema ao consumidor», advirtió Orozco, a sabiendas de las dificultades que entrañará para los ciudadanos de menor poder adquisitivo decir no a un buen precio en tiempos de crisis.

Orozco aseguró haber sido conminado a rectificar por la Asociación de Empresas Lácteas de Galicia cuando denunció un posible pacto de precios por parte de las industrias. El dirigente de Xóvenes Agricultores mantuvo que las empresas «se reúnen e despois os prezos non soben segundo os índices de mercado», con lo que «blanco e en botella...».