Caixa Galicia y Caixanova ofrecen a los prejubilados de la fusión cobrar el 75% del salario

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

Remiten una nueva propuesta a los sindicatos, que dudan de las ventajas de un ERE

26 ago 2010 . Actualizado a las 04:08 h.

Empresa y trabajadores volverán a verse hoy las caras para tratar de resolver el acuerdo laboral de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova, un solución de que la están pendientes 7.800 empleados. Hay unos 1.200 puestos que recortar, principalmente a través de prejubilaciones, y para estos (siempre a partir de 55 años) la nueva dirección propone que se vayan a casa con el 75% de su salario, descontada la Seguridad Social. Así consta en el documento que esta semana se les remitió a los sindicatos desde la parte empresarial. A esa cifra se le agregará un 1% cada ejercicio hasta que el trabajador tenga 63 años y se jubile.

Además, la caja propone cubrir la aportación al plan de pensiones, un guiño a los trabajadores de Caixanova, que se verían perjudicados si no fuera así. El planteamiento inicial presentado a finales de julio por las cajas abría una horquilla de entre el 75 y el 70%, sin contar planes de pensiones. Pero sigue lejos de las pretensiones de los sindicatos, que reclaman, al menos, entre un 80% y un 85%, siguiendo el modelo de la unión de Caja España y Caja Duero, el referente más cercano al caso gallego.

El nuevo documento de trabajo, que servirá de base para la cita de esta mañana, propone también que las bajas incentivadas se abonen a razón de 35 días por año trabajado hasta un máximo de 33 mensualidades.

Para los que se queden (6.600 empleados), se avanzan indemnizaciones de hasta 13.000 euros por movilidad geográfica. No han trascendido más detalles.

Aunque no figura en el texto, la dirección de las cajas propone que la salida de personal sea a través de un expediente de regulación de empleo (ERE).

Ventajas e inconvenientes

Sobre el papel, esta fórmula se presenta ventajosa para el trabajador y para la empresa. Los primeros podrán percibir de golpe, en un solo pago, toda la indemnización, que quedaría exenta de tributación a Hacienda. Para las cajas es un ahorro porque parte de lo que se abona al trabajador (el 40%) va por cuenta del Fondo de Garantía Social. Sin embargo, los sindicatos recelan. «Genera múltiples dudas, incertidumbres e inseguridad jurídica», dicen en el independiente CSICA. «Es una opción que hay que analizar con mucho cuidado», apuntan en Comisiones Obreras. Más dura es la CIG: «Suporá cargar á Seguridade Social e ao Inem o custo da fusión, empregar máis cartos públicos, e non parece de recibo». UGT, en un comunicado hecho público ayer, estima que «con la aplicación de ese ERE seríamos cómplices del atraco a las arcas públicas por un importe de 100 millones de euros». Hay que recordar que la alianza gallega ya tomará otros 1.162 en ayudas del FROB.

Varios trabajadores han trasladado además a los sindicatos sus «recelos» sobre las ventajas fiscales que podría conllevar el ERE. «No tenemos nada claro que, si un empleado se apunta de forma voluntaria, quede exento de Hacienda, porque esa fórmula se prevé para regulaciones forzosas», agregan los sindicatos. Y hay dudas sobre la fórmula legal para articular ese ERE: ninguna de las dos financieras está en pérdidas ni se prevén en el plan de negocio.